lunes, 3 de febrero de 2014

Cáceres, lugar de encuentro.


Conocer Cáceres es conocer el encuentro de culturas que vivió España durante siglos. Pasear por sus calles es pasear por su historia que se inicia en la más remota prehistoria a través de las pinturas paleolíticas de la Cueva del Maltravieso –integrada en el casco urbano de la ciudad–; continúa con restos romanos, como por ejemplo su Arco del Cristo; y continúa aún a través de los numerosos restos medievales musulmanes y cristianos. Ello es fruto de la ocupación islámica de la ciudad, y de la reconquista cristiana por parte del Reino de León. Viviría la ciudad una segunda juventud en los inicios de la Edad Moderna gracias especialmente a la fortuna de tantos exploradores del continente Americano con raíces extremeñas. Muchos de ellos, agradecidos a su tierra de origen, la recordarán en el Nuevo Continente pero también supieron reenviar sus glorias a la Península. Ello es evidente en los magníficos edificios y palacios, algunos incluso de claro gusto o inspiración colonial. Por esta razón, proponemos un viaje, un acercamiento a Cáceres, en el que proponemos una estancia de dos días en la ciudad para hacer liviano el viaje. Y para apreciar el conjunto de la ciudad con tranquilidad.


Centro histórico de Cáceres.
Cáceres es una ciudad que seduce en su conjunto. Es una ciudad que te hace olvidar el siglo en el que vives, y que te transporta a las ciudades de otras épocas a través de su centro histórico. Probablemente, y sin ánimo de menospreciar ninguna de sus edificaciones, no destaca por un monumento concreto, sino por la ingente cantidad de palacios, iglesias, calles y murallas que la conforman. De hecho, su centro histórico apenas si ha sufrido modificaciones contemporáneas, y prácticamente la totalidad de sus edificios tienen siglos de antigüedad. Por esta razón, por la calidad de muchos de ellos, y por su magnífico estado de conservación, la UNESCO incluía la “ciudad vieja de Cáceres” en la lista de Ciudades Patrimonio de la Humanidad en el año 1986.


Cáceres, con casi 100.000 habitantes, está situado al sureste de Madrid, a casi 300 kms. de distancia, y es la capital de la provincia homónima, que junto con la de Badajoz, componen la Comunidad Autónoma de Extremadura, y cuyos límites al este coinciden por completo con la frontera portuguesa. No sólo Cáceres, sino toda Extremadura, es una de las regiones españolas con más biodiversidad de flora y fauna, explicable en parte, gracias a su gran riqueza en agua, y a un cierto aislamiento, incluso olvido, que la región sufrió durante siglos. Este hecho histórico provocó una emigración masiva de su población al continente americano durante la Edad Moderna y una perfecta conservación de su pasado monumental y etnográfico en muchas de sus ciudades y comarcas. Hoy se plasma como un interesantísimo foco de cultura o tradiciones, siendo un inmejorable ejemplo sus ciudades históricas y las muchas explotaciones agrícolas modélicas: dehesas repletas de ganado porcino, bovino, vacuno, y en menor medida, equino. El mejor reflejo son sus numerosos productos artesanos y sus destacadísimas marcas de calidad, en especial los productos derivados de la cría del Cerdo Ibérico, su Pimentón de la Vera, o sus tantas frutas y verduras de calidad, como la cereza del Jerte o sus higos.

Podemos llegar a Cáceres desde Madrid en tren. La frecuencia que ofrece Renfe es de tan sólo cuatro servicios diurnos y uno nocturno, con la característica de que todos los servicios que presta son de la red ordinaria, y por lo tanto, al no existir comunicación con trenes de Alta Velocidad, los precios son bastante económicos. Tampoco será un problema la duración del viaje, pues el tiempo oscila entre las tres horas y media y las cuatro, en cualquiera de los casos. La estación de salida en Madrid será la de Atocha. La otra opción de transporte es el autobús. La compañía que cubre esta línea es Avanzabus y ofrece hasta siete conexiones diarias, de las cuales cinco son normales, y dos exprés; con lo que el tiempo de viaje oscila entre las casi cuatro horas, y las cinco. En todos los casos, la estación de salida es la Estación Sur – Méndez Álvaro

Aljibe árabe en la Casa de las Veletas.
Una vez en Cáceres, el mejor lugar para iniciar una visita a pié es su Plaza Mayor. Sin embargo, tanto si hemos viajado en autobús como en tren, ambas estaciones están situadas en el extremo sur de la ciudad, razón por la cual puede ser buena idea tomar el transporte público de la ciudad, para acercarnos al centro histórico. Desde la estación de Renfe podemos tomar la L1, cuya parada está situada en la glorieta que se encuentra al exterior de la estación. Tomándola en dirección norte, nos podremos bajar en la Plaza del Obispo Galarza (fin de trayecto), que es la parada más conveniente para acercarse a la Plaza Mayor. Si por el contrario, hemos llegado en autobús, justo frente a la estación tendremos las opciones de las L4 o la L8, de las que en ambos  casos tendremos que bajarnos o en el Paseo de Cánovas,  o en la Avenida de España, todavía un poco distantes del centro. Por esta razón, quizás el mejor consejo puede ser caminar unos pocos centenares de metros, desde la Estación de Autobuses hasta la parada de la L1, que es la mejor opción para nuestro destino.

Una vez en la Plaza Mayor de Cáceres, nuestra mejor opción será acudir a la Oficina de Información Turística, situada en el número 3 de la plaza, y donde podremos conseguir un plano de la ciudad, que también se ofrece en versión descargable. La visita que proponemos, puede comenzar aquí mismo, en la Plaza Mayor, y ha de llevarnos irremediablemente al interior de las murallas, al interior de la ciudad histórica. Tanto por el tamaño “manejable” del centro histórico, como por la gran cantidad de monumentos que la ciudad presenta, la visita ha de ser tomada con calma, y realizarse libremente, tal vez planeando un poco el itinerario personalmente. Por esta razón, aquí proponemos solamente una opción de visita, en la que citaremos o incluiremos algunos de los monumentos más consagrados de la ciudad. Por ello sugerimos comenzar en esta Plaza Mayor, desde la que se puede apreciar la grandeza de la muralla almohade del siglo XII que rodea el centro histórico de la ciudad, y lugar desde el que también podremos contemplar la popular Torre del Bujaco, que si bien es parte de la propia muralla, en realidad aprovecha una construcción romana anterior. Posteriormente tal vez sea buena idea adentrarnos a la ciudad histórica a través del Arco de la Estrella. Es el principal acceso a la ciudad medieval, y también el más grande. Su trazado en esviaje responde a las obras realizadas en el siglo XVIII para facilitar el acceso a los carruajes de caballos a la calle que está inmediatamente situada a la izquierda, y que antes de estas obras era físicamente imposible tomar. Por ello, don Bernardino de Carvajal Moctezuma, conseguía el empeño del ayuntamiento y se remodelaba una puerta, que hasta entonces había tenido su forma original, del siglo XV, cuando ya había sido ampliada la primera, la original de la muralla.


Torre medieval.
Simplemente siguiendo por la estrecha calle que se abrirá ante nosotros, que no por casualidad se llama “arco de la estrella”, llegaremos a la Plaza de Santa María. Una vez en ella, podremos desplazarnos a visitar el Palacio de Carvajal, uno de los múltiples ejemplos de construcción nobiliaria cacereña; en este caso de finales del XV y principios del XVI. Este edificio está gestionado por la Diputación Provincial de Cáceres, y por esta razón podremos realizar una visita parcial por su interesante interior, que además nos brinda en su interior un interesante Centro de Interpretación. Destaca por su belleza, el patio interior del edificio. De regreso a la Plaza de Santa María, podemos seguir contemplando la exquisitez de las construcciones palaciegas que la componen, como son la Casa de los Ovando, la Casa de Mayoralgo, o el propio Palacio Episcopal. En todos los casos nos enfrentamos a construcciones que se van a repetir innumerablemente por todo el centro histórico cacereño: casas nobiliarias, muchas de ellas fortificadas y con torre –la mayoría “desmochadas” por un decreto de Isabel la Católica–, construidas con la piedra del lugar, y en las que destacan las bellas fachadas góticas o renacentistas bien labradas, y los patios interiores. El gran número nos habla del ilustrísimo pasado que Cáceres vivió  en la transición de la Edad Media a la Edad Moderna. El otro gran edificio de la Plaza de Santa María es la  Iglesia Concatedral de Santa María. Se trata del edificio más antiguo del entorno, pues aunque sus fachadas son góticas, tanto al interior como al exterior se evidencia que sus partes más antiguas responden a la época del románico.

Nuestro itinerario sugerido continúa hacia la Plaza de los Golfines, hacia el sur, bordeando la Catedral por delante de su fachada, e intuyendo que pronto deberemos de ascender a la parte más elevada de la ciudad. En esta plaza se levanta uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, y que además da nombre a la plaza. El Palacio de los Golfines de Abajo es quizás el mejor ejemplo de la gran tipología constructiva de la ciudad: la casa fortaleza. El edificio combina armoniosamente la construcción de función militar con la construcción palaciega. Ello se aprecia en su hermosa fachada tardogótica y su crestería decorativa, pero también en sus muchos elementos militares, como los matacanes, la solidez de sus muros, o la carencia de ventanas… y brilla con luz propia su torre, una de las pocas conservadas en la ciudad. Ello porque la familia propietaria del edificio fue indultada por expreso deseo de Isabel la Católica, durante una de las numerosas revueltas que vivió la ciudad. Por la misma razón, el edificio presenta escudo heráldico, que no fue permitido en el resto de construcciones, y hace del conjunto uno de los más hermosos y emblemáticos de la ciudad. 


Festival Womad en 2009.
A continuación deberemos dirigirnos hacia la Plaza de San Jorge, donde nos encontraremos con las primeras escaleras. En este lugar podremos contemplar la Casa de los Becerra, el Convento de los Jesuitas y la Iglesia de San Francisco Javier, cuya situación a los pies de una gran escalinata, y una plaza de remozado diseño barroco –como la propia iglesia–, nos recuerda los modelos que en su misma época de construcción se estaban ensayando en América, y en los que sin duda se inspira: una elaborada fachada, encuadrada entre dos robustas torres campanario blancas. Tomemos a continuación la elevada escalera que queda en el lateral de esta iglesia, y ascenderemos a la parte más alta de la ciudad, que es también la más antigua. Llegaremos entonces a la Plaza de San Mateo, a la que da nombre la Iglesia de San Mateo que la preside en uno de sus ángulos, enfrentado al Convento de San Pablo en otra de las esquinas. Cierra el espacio la Casa de los Cáceres-Ovando, popularmente conocido como la “casa de las cigüeñas”, y que conserva otra de las escasas torres del centro histórico, que por su situación es la más elevada de la ciudad. A escasos metros de esta plaza, hacia el oeste, se abre la Plaza de las Veletas. En ella se levanta el Palacio de las Veletas, que si bien no destaca especialmente por su arquitectura, en su interior nos presenta el más preciado tesoro de la ciudad: un hermosísimo aljibe subterráneo. La construcción, del siglo XV, ya no presenta elementos defensivos, pero paradójicamente está construido en el mismo lugar en que estuvo el más importante edificio militar de la ciudad: el alcázar de época almohade. En el interior del edificio se ha estructurado el Museo de Cáceres, que contiene colecciones arqueológicas, etnográficas y algunas interesantes piezas artísticas; aunque el principal interés radica en la visita del aljibe, de los más grandes y espectaculares de España. Se construyó en la época musulmana de la ciudad, bajo el viejo alcázar, aprovechando una pequeña oquedad natural de la roca. Para su construcción, de casi 15 x 10 metros, se dispusieron cinco naves separadas por columnas graníticas y hermosos arcos de herradura, y cuya única función era la del aprovechamiento y almacenaje del agua para el posterior consumo. El espacio se ha conservado en excelentes condiciones, y es ésta quizás la visita más aconsejada de toda la ciudad de Cáceres. 

Para finalizar la visita del centro histórico, sugerimos descender desde la Plaza de las Veletas hacia el viejo barrio judío, hoy llamado barrio de San Antonio de la Quebrada, y al que podemos acceder por alguna de las callejuelas con escalinatas que bordean al propio museo. Todas las calles de este sector son muy estrechas y empinadas, y muchas de las pequeñas construcciones que lo conforman están apoyadas, sino integradas, en la propia muralla de la ciudad. Paseando por esta zona podremos ver el citado Arco del Cristo, de fundación romana, y finalmente, a través de la Calle del Adarve, regresar a la parte baja de la ciudad, desde donde deberemos buscar nuevamente el arco de la Estrella, para finalizar definitivamente la visita al centro histórico.



Esta ruta sugerida es, por así decirlo, el Cáceres esencial. Pero tal vez también quiera el visitante conocer la Casa Museo Árabe Yusuf Al Burch, que está situada en la Cuesta del Marqués 4, o el Centro de Interpretación de la Cueva del Maltravieso, que está en la Avenida de Cervantes. Además son muchas las edificaciones, principalmente palacios, que no hemos citado aquí, y que repartidos por la ciudad vieja bien pueden merecer un vistazo, caso del Palacio de Toledo-Moctezuma, la Casa del Mono, el Palacio de Adanero, la Casa Mudéjar, y aún mucho otros. 


No podemos irnos de Cáceres sin probar su gastronomía. Sus platos tradicionales son sencillos y seculares, pues hunden las raíces en la importantísima herencia pastoril –especialmente a través de la trashumancia– y campesina. Destacan, por ejemplo, algunas de sus sopas, entre las que brilla especialmente la sopa de tomate e higos, o las sopas de ajo. Plato estrella son las migas, un plato que nació de la costumbre de los pastores de aprovechar el pan viejo en el desayuno, y que hoy se ha convertido en un primer plato. No podían faltar las carnes en una tierra tan ganadera como esta, y por eso el cordero y sobre todo el cerdo brilla en las mesas cacereñas. Si tenéis ocasión probad el frite, hecho a base de carne de cordero, primero frito, y luego cocido con patatas y pimentón. Y por supuesto los embutidos de cerdo, especialmente su preciadísimo jamón, del que habrá que tener en cuenta, que dependiendo de su calidad, el precio puede ser realmente elevado. Más económico puede ser el chorizo, o alguna de las variedades de morcilla. Y como postre, quizás el más aconsejado pueden ser los repápalos con leche.



El clima cacereño permite visitar la ciudad en cualquier época del año, ya que la temperatura media anual se sitúa en torno a los 17 grados Celsius. Dicho esto, las mejores épocas son Primavera y Otoño, para evitar los rigores propios del calor estival o del frío invernal, que de cualquier modo no impedirán una visita; como tampoco será un problema la lluvia, normalmente. No obstante, debe saber el visitante, que las épocas más masificadas por el turismo son la Semana Santa –declarada de interés turístico nacional–, y durante la celebración del WOMAD, un interesante festival de música étnica promovido por Peter Gabriel, y que habitualmente se celebra en la segunda semana de Mayo.




Video promocional de Cáceres.












I.Y.P.


martes, 19 de noviembre de 2013

Esquiar en Madrid (Temporada 2013-14)



Como habréis notado en la última semana, el invierno ya se acerca. O quizás ya está aquí. Tras un otoño más cálido de lo habitual, en los últimos días han aparecido –por fin– las primeras nieves en prácticamente toda España. La sierra de Madrid ya luce una silueta blanca, la habitual durante los inviernos, y ello nos recuerda que la temporada de esquí ya está a la vuelta de la esquina. O lo que es más interesante para vosotros, es posible esquiar sin salir de la Comunidad de Madrid.

Pista de esquí en la estación de Navacerrada.
Debéis saber, en primer lugar, que las mejores, más grandes, y más famosas pistas de esquí de España están situadas en el macizo montañoso del Pirineo, en nuestro límite natural con Francia y Andorra, y también en Granada –en pleno corazón de Andalucía por curioso que os pueda parecer–, pues éste es el lugar donde se encuentra la montaña más alta de la Península Ibérica; el pico Mulhacén. Pongo a vuestra disposición un link en el que podréis tener más información sobre éstas (y todas) las pistas de esquí en España. Las complejas estaciones invernales del Pirineo presentan larguísimas pistas para disfrutar de la nieve, así como puntos específicos para distintas modalidades, ya sea esquí de fondo, alpino, snowboard, etc. Lo mismo sucede en la gran estación de Sierra Nevada –en Granada–, y por ello son los lugares que entendemos como los más adecuados y acondicionados para esquiar en España. Pero sin embargo también debéis saber que son muchas más las estaciones y los lugares que existen para la práctica de los deportes invernales, y que están repartidos por toda la geografía nacional. 

Sin embargo España, no lo olvidéis, es el sur de Europa. Quiero decir que las condiciones climáticas para que se produzcan intensas nevadas no son las más adecuadas del continente, o dicho de otra manera, son las menos favorables. Por esa razón debéis informaros de las condiciones “reales” de las muchas estaciones de esquí que hay en nuestro país antes de ir a ellas, y este consejo es especialmente importante en el caso de las madrileñas, pues dependiendo del clima no pueden garantizar la calidad de la nieve durante todo el invierno. Podrían estar parcialmente cerradas por falta de nieve, o completamente cerradas por mala climatología. Un vistazo a la web de la propia estación invernal puede ser suficiente.


En esta entrada os planteamos la posibilidad de esquiar en un día, sin grandes viajes al Pirineo (Cataluña o Aragón) o a Sierra Nevada (Andalucía) y sin demasiadas horas de desplazamiento. Sabed que hasta tres estaciones de esquí existen en las cercanías de Madrid. Al norte de la capital, en la sierra que nos separa de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, es donde están situadas todas. La fecha habitual para su apertura al público suele situarse en la primera semana de Diciembre, siempre que la cantidad y calidad de la nieve lo permita, y de momento parece que este año no se va a adelantar la fecha (a priori, abrirán sus puertas el día 6 de Diciembre). Es decir, hasta la primera semana de Diciembre, las estaciones de Madrid no estarán abiertas al público.

Pista de esquí y remonte en la estación de la Pinilla.
También debéis tener en cuenta que estas estaciones madrileñas no son de dimensiones gigantescas pues ni el tamaño ni la altitud de la propia montaña lo permite; pero sí que podréis practicar los deportes de invierno con total comodidad y modernidad. Otro dato a tener muy en cuenta, es que por su cercanía a la ciudad de Madrid la afluencia de deportistas es bastante elevada, y puede resultar especialmente incómodo los fines de semana y festivos. Por lo tanto, el consejo, es que en la medida de vuestras posibilidades acudáis a ellas en días “semanales” (el viernes puede ser un día fantástico), pues encontraréis menos gente tanto esquiando, como en los transportes públicos que os llevarán a ellas, que si lo hicieseis un sábado o un domingo.

La compra del “forfait” o “abono” para esquiar en cualquier estación española os da derecho a utilizar todas las pistas y sistemas mecánicos de remontes; pero además os otorga un seguro si sufrís algún accidente deportivo. ¡Atención!, para poder hacer efectivo este seguro debéis seguir escrupulosamente las normas y sistemas de prevención y seguridad de cada estación de esquí, y en cualquier caso, este seguro nunca será efectivo si el accidente deportivo se produce “fuera de pista(es decir, fuera de los límites señalizados de las pistas de esquí), o por incumplimiento de alguna norma de seguridad. En este caso, la responsabilidad legal y asistencia médica será del propio esquiador o deportista. Resumiendo, cumplid las normas, porque merece la pena, y una caída esquiando entra dentro de la más absoluta normalidad. Por último os quiero informar de que todas las estaciones disponen de servicio de alquiler de todo el material –incluidas las botas, pero no el resto de la ropa– necesario para la práctica de los deportes de nieve.



Plano de la estación de la Pinilla.
La Estación de esquí de La Pinilla es la más lejana de la ciudad de Madrid, pues está situada a unos 125 kms de la capital. Dispone de 24 pistas señalizadas, de distinta dificultad y longitud, y un total de 13 remontes. En total unos 20 kms. esquiables, siendo su pista más larga de 3,6 kilómetros. Cuenta además con un parque para snowboard que se ha remodelado hace tan sólo dos años. Se trata de una estación de tamaño mediano (en el cómputo de las pistas españolas), muy bien señalizada para la práctica de deportes y con buenas instalaciones. A su favor está el hecho de que es la que tiene la menor afluencia de público de las tres estaciones cercanas a Madrid, sencillamente porque es la más lejana a la capital. En su contra está precisamente esta lejanía, y por ello presenta el acceso más incómodo con transporte público ya que no presenta una alta frecuencia de autobuses desde Madrid. Además, para llegar a ella tendréis que combinar dos autobuses. El primero de ellos, de la compañía Continental Auto (Alsa) os llevará desde el Intercambiador de la Avenida de América hasta la localidad segoviana de Riaza en un viaje que dura aproximadamente dos horas. (Las plazas son limitadas. Si estáis completamente seguros de que iréis, comprad el billete al menos con un día de antelación). Una vez en Riaza, desde la propia estación de autobuses, existe un servicio gratuito de autobuses que os llevará directamente a la estación de esquí, siempre que hayáis comprado el “forfait” para el día. Éste se puede comprar en la oficina de Turismo de Riaza.



Plano de la estación de Navacerrada.
La segunda de las estaciones de esquí cercanas a Madrid es la Estación de esquí de Navacerrada. Quizás la más emblemática o famosa para los madrileños. Está situada en la Sierra de Guadarrama, concretamente entre los puertos de Navacerrada y Cotos. La estación nos presenta casi 11 kilómetros preparados para esquiar, y repartidos en 16 pistas de distinta longitud y dificultad; todo ello acompañado de 9 remontes mecánicos para ascender a las pistas. En conjunto es una estación mucho más modesta que la anterior en cuanto a tamaño, pero no en cuanto a instalaciones y servicios, que son muy aceptables. A su favor la cercanía a Madrid, el hecho de que todas sus pistas estén preparadas para esquí y snowboard, y la facilidad para llegar a ella con transporte público. En su contra la masiva afluencia de público los fines de semana y festivos, que genera no sólo masificaciones en las pistas, sino incluso problemas de tráfico en los accesos a la estación, y tal vez el tamaño de la estación, que no es suficientemente grande para tanto volumen de asistencia.

Para llegar hasta la estación de esquí de Navacerrada tenemos dos opciones de transporte público. La primera de ellas es el Autobús 691 de la EMT (compañía Larrea) que sale desde el Intercambiador de Moncloa (Isla 2, dársena 21) con una frecuencia de un autobús por hora los fines de semana, y de dos a la hora (por las mañanas) durante los días de semana. La otra opción de transporte público, un poquito más lenta, es el tren. Para llegar a la estación de esquí de Navacerrada con Cercanías Renfe, deberemos tomar la línea C8b (desde las estaciones de Atocha, Recoletos, Nuevos Ministerios o Chamartín) hasta la localidad de Cercedilla. Una vez llegado a Cercedilla, deberemos cambiar al conocido como “Tren de Cotos”, (línea C9) en realidad una especie de tranvía, que nos transportará los últimos kilómetros hasta la estación de esquí de Navacerrada en un pintoresco viaje por la sierra.



Plano de la estación de Valdesquí.
La tercera de las estaciones de esquí de la sierra madrileña es la Estación de esquí de Valdesquí, que está situada a tan sólo 80 kms. de Madrid, y a muy poca distancia de la de Navacerrada. Situada en la boca de un valle, sus pistas se reparten por las laderas de cuatro montañas, que convergen en la zona de servicios centrales de la estación. En total dispone de 20 kilómetros esquiables, repartidos en 27 pistas de diferente dificultad y longitud, con 15 remontes mecánicos para hacer ascender a los esquiadores. Presenta además un “snowpark” y un estadio de competición. A su favor presenta, como Navacerrada, la cercanía a Madrid y la disposición “protegida” del conjunto de la estación, gracias a su situación en el valle, e incluso una menor masificación en los días más concurridos. En su contra decir, que de acuerdo a esquiadores experimentados, algunas de sus pistas situadas a mayor altitud, pueden resultar difíciles si somos sorprendidos por ventiscas o malas condiciones ambientales, pues en este caso no se encuentran protegidas de manera natural por la montaña de las inclemencias del viento.

Para llegar a la estación de esquí de Valdesquí con transporte público también tenemos las dos opciones de autobús y tren. Si elegimos la red de Cercanías Renfe, el recorrido es exactamente el mismo que para ir a Navacerrada. Es decir, desde Madrid tomaremos la línea C8b hasta la localidad de Cercedilla, donde cambiaremos a la línea C9 o “Tren de Cotos”, que en este caso no abandonaremos en Navacerrada, sino que continuaremos en él hasta el final de su línea (18 kms en total.) en la estación de “Cotos”. Desde allí, ya tenemos el autobús lanzadera gratuíto para los dos últimos kilómetros hasta las instalaciones de Valdesquí. Si por el contrario, elegimos el autobús, la línea es, al igual que para Navacerrada, la 691 de la EMT (Compañía Larrea), que sale desde el Intercambiador de Moncloa (Isla 2, dársena 21). Desde Madrid hasta Valdesquí, que es la última parada de la línea, el tiempo aproximado de trayecto será de 90 minutos. Pero poned atención al comprar el billete o consultar el horario, pues no todos los autobuses de la línea 691 finalizan en Valdesquí, sino que algunos finalizan en la localidad de Navacerrada.



Por lo tanto, si os gusta la nieve y los deportes invernales, aprovechad la posibilidad que os brinda la sierra de Madrid: esquiar a poca distancia de casa, de una forma bastante cómoda y sencilla, y con acceso en transporte público. Eso sí, recordad que normalmente las estaciones de esquí madrileñas no abren antes de el día 6 de Diciembre (festivo en toda España) y que es muy importante comprobar y asegurarse de las condiciones del clima y la calidad de la nieve antes de asistir. Y tened en cuenta que estas tres estaciones, especialmente Navacerrada, puede contar con una afluencia de público exageradamente alta. ¡¡Disfrutad del esquí!!







IYP

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Celebrar Thanksgiving en Madrid (2016)

Esta semana se celebra Thanksgiving. O como decimos en España, “el día de acción de gracias”. Es posiblemente la más antigua de todas las fiestas netamente estadounidenses y también posiblemente una de las más desconocidas en nuestro país, ya que la mayoría de los españoles que han oído hablar de esta festividad, a menudo desconocen su origen. La razón es que  Thanksgiving no se celebra en España. Esta celebración tan sólo es habitual en Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico, y por esta razón los españoles no sabemos muy bien qué es esta fiesta, qué se celebra, o cómo hay que celebrarla. Evidentemente, por estas mismas razones resulta un poco complicado –la realidad es que cada vez es más facil– encontrar un lugar en Madrid donde nos ofrezcan la tradicional cena de este día.Y por las mismas razones os animamos a vosotros, estudiantes norteamericanos en España, a compartir, mostrar y hacer participar a vuestras familias "de adopción" y amigos españoles en esta fiesta para vosotros tan sentida.

The first Thanksgiving (Jean L. Gerome Ferris 1863-1930)
No pretendemos desde este blog explicaros a vosotros qué es Thanksgiving. Lo sabéis mucho mejor que nosotros. Pero sí que queremos daros una pequeña herramienta para que se lo expliquéis a vuestros amigos y "familia" española, y a la vez facilitaros la información básica sobre dónde o cómo celebrarlo en Madrid. Por lo tanto, en esta entrada os damos una breve información histórica para que la podáis compartir con aquellos que queráis, y posteriormente, al final de esta misma entrada, os dejamos información práctica sobre cómo y dónde encontraréis todo lo necesario para celebrar Thanksgiving en casa, o en alguno de los pocos restaurantes que lo celebran en Madrid. Como ya dijimos, es una fiesta que nunca se ha celebrado en España, y por tanto no es facil, pero tampoco es imposible.


El día de acción de gracias se ha convertido en Estados Unidos en la principal fiesta tradicional, familiar y laica. Nos cuenta la historia cómo hacia el año 1620 un pequeño grupo de europeos, principalmente ingleses y en menos cantidad holandeses, partieron en un barco –el Mayflower– desde las costas europeas hacia el continente americano, ansiosos de la libertad de culto religioso que no estaban encontrando en sus países de origen. Su destino parece ser que era Jamestown (en la actual Virginia), pero por las tormentas y la mala mar su barco fue desviado de la ruta. En noviembre de 1620 tocaban finalmente tierra en el norte de Plymouth (actual Massachusetts) donde decidieron fundar un asentamiento, de aproximadamente unas 300 personas.

Nos sigue contando la historia que el primer invierno al que tuvieron que enfrentarse nada más llegar fue especialmente duro. Las bajas temperaturas, el desconocimiento del lugar, y la inexperiencia de los colonizadores provocó la muerte de un gran número de ellos; bien por hambre, bien por enfermedades; diezmándolos a la mitad. Sin embargo, a la primavera siguiente los habitantes indígenas del lugar establecieron lazos de amistad con los recién llegados y les enseñaron cómo sembrar y cultivar el maíz, y cómo criar y cazar a los animales autóctonos. Fue así como en el otoño de 1621, después de una primera y buena cosecha, el Gobernador de los colonos proclamó "un día para dar gracias al Señor y regocijarnos después de haber recogido el fruto de nuestro trabajo". En un gesto de amistad, los colonizadores invitaron a los indígenas vecinos para celebrar juntos una fiesta, en la que compartieron pavos y gansos, venados, maíz, frijoles, calabazas, y frutos secos.

Un año después (1621) la fiesta no se pudo volver a celebrar debido a una pobre y mala cosecha. Sin embargo en 1623 el Gobernador decidió volver a celebrarlo y por ello proclamó el 30 de julio como el “Día de Acción de Gracias”. En esta ocasión, en realidad, se estaba celebrando el final de un largo periodo de sequía, pero también se quería agradecer a los vecinos indígenas su amabilidad por haber compartido sus conocimientos. Desde entonces la fiesta se celebró siempre que fue posible en esta área geográfica de lo que hoy son los Estados Unidos de América.

Menú tradicional de Thanksgiving.
La verdadera institucionalización de Thanksgiving como fiesta nacional norteamericana sucedió inmediatamente después de la unión de las primeras trece colonias. En 1789, el Presidente George Washington presentó ante el Congreso la propuesta para la celebración de un día de “acción de gracias y de oración pública”. La propuesta fue aprobada, y el primer día “oficial” de Thanksgiving fue celebrado el 26 de noviembre de 1789. En la proclamación correspondiente George Washington instó a los americanos a dar gracias a Dios por su protección, por la victoria en la lucha, por la libertad y por la paz y prosperidad en el nuevo país.

Sin embargo la festividad aún no quedó completamente fijada en el calendario. De hecho, no fue celebrada de manera oficial todos los años consiguientes. Sería en 1846, cuando Sarah Hale, editora del Godey’s Lady Book, comenzó una campaña para convertir el Día de Acción de Gracias en una fiesta nacional, hecho que no sucedería hasta justo antes del inicio de la gran guerra civil estadounidense. El día 3 de octubre de 1863, el Presidente Abraham Lincoln declaró la primera proclamación oficial del Día de Acción de Gracias desde la celebración en tiempos de George Washington. Y ahora sí, desde entonces la celebración nunca ha dejado de festejarse fijándose el cuarto jueves de Noviembre como día de Thanksgiving. El patrón general de esta celebración también se ha conservado igual desde el Siglo XIX. El menú básico, con pequeñas variaciones regionales, generalmente sigue consistiendo en pavo relleno al horno, salsa de arándanos, pan de maíz, boniatos y pastel de calabaza. 



La celebración en Madrid de Thanksgiving puede resultar un poco compleja. Por un lado, al no ser una fiesta habitual en el país, es complicado encontrar un restaurante donde preparen el menú; y por otro lado incluso algunos de los ingredientes necesarios para preparar la cena en casa pueden ser difíciles de encontrar. En ocasiones los arándanos, poco habituales en las tiendas españolas, y más difícil aún el pavo que rara vez se vende entero –listo para poder ser rellenado–. Por eso queremos desde este blog facilitaros un poco el trabajo, e incluso animaros a hacer partícipes a vuestras familias españolas en una fiesta tan importante para la cultura estadounidense.




TIENDAS Y SUPERMERCADOS en los que podréis encontrar los ingredientes para preparar la cena en casa –generalmente por encargo, así que no lo dejéis para el último día–.

Taste of America.
Calle Serrano, número 149. (Metro L6, parada República Argentina).
Calle Cea Bermudez, número 58-60. (Metro L7, parada Islas Filipinas).
Calle San Marcos, número 20. (Metro L5, parada Chueca)

The American Store.
Calle San Martín de Sales, número 3 - 5. (Metro L7, parada Islas Filipinas)

My american market.
Sin tienda física en Madrid, sólo para compras por Internet. (caro, pero efectivo). Sección especial para la celebración de Thanksgiving y otras festividades americanas.

Supermercados Sánchez Romero.
Varios supermercados que suelen tener todos los ingredientes, y que están repartidos por la ciudad: Paseo de la Castellana 196, Calle Sor Ángela de la Cruz 10, Calle Corazón de María 62, Centro Comercial Mirasierra en la calle de Nuria 59…

Supermercados de El Corte Inglés.
La mayoría de los centros comerciales de la marca El Corte Inglés tienen supermercados -generalmente en la planta baja o sótano-. En ellos, y más específicamente en la sección "gourmet" podréis encontrar sin gran dificultad los ingredientes necesarios (generalmente sólo durante las fechas cercanas a Thanksgiving).



RESTAURANTES donde podéis encontrar el menú tradicional de Thanksgiving –generalmente por encargo o con reserva–.

The American Club of Madrid.
Celebración de Thanksgiving en el Hotel Hesperia. El precio por persona oscila entre 38,00 y 80.00 € Imprescindible vestir de etiqueta, e imprescindible reserva previa. (Menú tradicional)

Restaurante Cornucopia.
Menú especial de Thanksgiving con varias opciones (46.00 €). En su web podéis acceder al menú en el link “menús”.
Calle Navas de Tolosa, número 9. Metro L3 y L5, parada de Callao.


Gumbo Ya-Ya
Restaurante de cocina tradicional sureña (Nueva Orleans). El año pasado ofreció un menú específico para la noche de Thanksgiving. Confiamos en que este año también lo hará, aunque de momento ni en su web, ni en su blog está anunciado. ¡estad atentos a su web!
Calle Pez, número 15. Metro L1 y L10, parada Tribunal. Metro L2, parada Noviciado.


Pecado Carnal.
Esta franquicia especializada en carnes se anima este año a celebrar Thanksgiving con un menú especial, y con unas condiciones especiales. En turno de almuerzo o cena, y sólo en su sede de Chamberí, menú "all you can eat".  (39.95€) 
Calle Covarrubias, número 24. (Metro L4, L5 y L10, parada Alonso Martínez)

NewYork Burguer.
Los varios locales que esta hamburguesería tiene en Madrid ofrecen desde hace varios años una manera barata y diferente para celebrar Thanksgiving. Su apuesta es una hamburguesa hecha a base de carne de pavo, con salsa de arándanos, y patatas fritas. Se acompañaba de Pecan Pie como postre.
Calle General Yagüe, número 5 (Metro L10, paradas de Santiago Bernabeu o Cuzco)
Paseo de Recoletos, número 4 (Metro L2, parada Banco de España).

Calle Miguel Ángel, número 16 (Metro L7, parada Gregorio Marañón)

Home Burguer Bar.
Las sedes que esta joven compañía tiene en Madrid ofrecerán un menú conmemorativo de Thanksgiving consistente en hamburguesas de solomillos de pavo con foie fresco a la plancha, manzana caramelizada y canela. De postre ofrecen tarta de zanahoria con relleno de grosellas, nueces de macadamia y naranja confitada. (13.50€ la hamburguesa, 5.00€ la tarta).

Calle Espíritu Santo, número 12 (Metro L1 y L10, parada Tribunal)
Calle San Marcos, número 26 (Metro L5, paradas de Chueca o de Gran Vía)


Tommy Mel's. 
Ofrecerá una hamburguesa de carne de pavo, acompañada de bonitao (sweet potatoes) y maíz, en todos los restaurantes que tiene en el centro de Madrid. Más información en su web, pues tiene promociones online.
Calle Pedro de Teixeira, número 8 (Metro L10, parada Santiago Bernabeu)
Calle de Hortaleza, número 34 (Metro L5, paradas de Chueca, Metro L1, L5, parada de Gran Vía)
Calle de Goya, número 5 (Metro L4, parada Colón)


Hard Rock Cafe
Menú especial de Thanksgiving. Es obligatoria la reserva previa, y el último día para reservar es el 25 de Noviembre. Más información: madrid_sales@hardrock.com (Precio del menú: 30.95€)
Paseo de la Castellana, número 2. (Metro L4, parada de Colón)

Taxi a Manhattan
Menú especial de Thanksgiving, consistente en pastel de pavo con stuffing, puré de patatas, verduras, maíz y tarta de calabaza.
Calle de la Basílica, 17. (Metro L6 y L10, parada Nuevos Ministerios)










¡¡Feliz día de acción de gracias!!

IYP