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martes, 15 de octubre de 2013

Tenerife: sol y nieve en mitad del Atlántico.




La isla de Tenerife recibe su nombre del viejo idioma idígena: montaña blanca, eso es lo que significa “Tenerife” en guanche.  Y la definición no puede ser más acertada porque si algo destaca por encima de cualquier otra cosa al llegar allí es la cumbre nevada de la montaña más alta, no del archipiélago de las Islas Canarias, sino de toda España con sus 3718 metros: el volcán Teide. Blanco por la nieve que acumula durante gran parte del año, aunque es verdad que dependiendo de la estación, o incluso del día, lo podremos encontrar perfectamente blanco, o sencillamente oculto por nubes o gases sulfurosos que nos recuerdan su actividad volcánica.

Parque Nacional del Teide (Tenerife)
Tenerife, o cualquiera de las otras islas que integran el archipiélago y Comunidad Autónoma de las Islas Canarias, es un perfecto destino para descubrir una de las caras más alegres, diferente y variada de la totalidad de España. Es además el verdadero nexo y puente de unión entre la herencia de la cultura y tradición de la España peninsular y las antiguas colonias, hoy naciones, hispanoamericanas. Estas islas fueron hasta tiempos no muy lejanos un punto importante y una parada obligatoria en las rutas entre el viejo y el nuevo continente, en cualquiera de las dos direcciones que se hiciese el viaje por mar. Por eso el acento de sus gentes, muchas palabras, o incluso algunas costumbres y fiestas nos llegarán a recordar el continente sudamericano. Y no olvidemos otra razón importantísima para conocer Tenerife: sus playas e infraestructuras turísticas están entre las mejores y más bonitas de España con el inmejorable aliciente de que durante todo el año; habéis leído bien, todo el año; la temperatura media de sus costas es de unos 20º a 22º. Pues ahí va la pregunta: ¿queréis bañaros y tomar el sol durante el otoño o el invierno?... Tenerife, Gran Canaria o Lanzarote son vuestro destino ideal.

Ideal porque a pesar de la distancia –unos 2000 kms–  que separa a las islas de Madrid, Tenerife cuenta con varios vuelos directos todos los días, durante todo el año, e incluso con dos aeropuertos. Esto se explica por su elevada población local que ronda el millón de habitantes repartidos en 2034 km2, pero sobre todo por el gran volumen de turismo que la visita durante todo el año, y más específicamente durante el invierno: más de siete millones al año entre todas las islas. Pensadlo bien, mientras en Europa y en la Península sufrimos los rigores del invierno, con lluvia, frío, nieve… en Tenerife la gente está en la playa, disfrutando del sol y del baño, o visitando el interior de la isla con ropa ligera, o incluso en pantalones cortos.


Llegar a Tenerife es por lo tanto sencillo, y a menudo bastante económico, sobre todo si elegimos compañías de bajo coste o “temporada baja” de turismo. Evidentemente podemos viajar a Tenerife en barco, principalmente desde Cádiz, pero esto sólo alarga el viaje, además de encarecerlo, y desde este blog tan sólo queremos animaros a conocer la isla durante un largo fin de semana. Desde el aeropuerto de Madrid Barajas disponemos de conexiones directas y diarias con Iberia, Air Europa o Ryanair. Y en unas dos horas y media estaremos en la isla. Fijaos bien al comprar el billete porque estas mismas compañías realizan vuelos no directos –con alguna escala– y evidentemente esto alargará el viaje, aunque también es verdad que por la misma razón en ocasiones lo abarata, cuestión que quizás merezca la pena sopesar. La otra razón importante para tener en cuenta todos los detalles del billete es que en Tenerife hay dos aeropuertos: Tenerife Norte Los Rodeos y Tenerife Sur Reina Sofía; y aunque en principio esto no es un gran problema porque el tamaño de la isla no implica desplazamientos muy grandes o incómodos, tal vez sea buena idea buscar la cercanía a vuestro hotel, o a la zona más turística por excelencia que es el sur. De cualquier modo, una vez en Tenerife, sus dos aeropuertos están perfectamente conectados entre sí con autobuses de línea regular que también circulan por la mayoría de las poblaciones costeras turísticas; y también es muy fácil contratar un servicio privado tipo shuttle, o coger un taxi para llegar a vuestro destino.

Vista del Macizo de Anaga.
¿Qué ver en Tenerife? No nos engañemos. La mayoría de la gente que visita esta isla, o cualquier otra del archipiélago canario suele buscar sol y playa y apenas conoce el interior. Y entonces vuestro destino será el sur de la isla, donde se concentran la mayoría de las infraestructuras hoteleras y turísticas, especialmente en las inmediaciones de las Playas de las Américas y los Cristianos. Pero ésta debe ser una decisión vuestra, porque en realidad toda la isla está repleta de hoteles, por supuesto incluida su capital Santa Cruz de Tenerife, y por lo tanto podréis elegir dónde dormir. Conviene saber, eso sí, que por la geografía de la isla, con el impresionante volcán en su centro que determina por completo la climatología, la mitad norte de la isla –donde está la capital– es más verde y lluviosa, y la mitad sur es más árida y soleada, aunque tranquilos, porque en ninguna parte de Tenerife pasaréis frio. La recomendación que queremos dar desde este blog es la de conocer la isla. No os limitéis a la costa. El interior de la isla es espectacularmente variado y hermoso: Tenerife es mucho más que sol y playa.


Tenerife, como el resto de las islas canarias, tiene un origen volcánico y un clima privilegiado por su situación geográfica. La conjunción de estos dos factores ha creado una isla que parece casi un pequeño continente por la variedad de paisajes, fauna y flora. Partimos de la base ya citada de que el sur es más árido que el norte, pero será una fantástica idea realizar alguna visita al corazón del territorio, y desde este blog os proponemos dos diferentes con un mismo denominador común: conocer la exquisita naturaleza de la isla. La primera de ellas es una visita a la Cordillera de Anaga, viaje fácilmente realizable en tanto que existen autobuses regulares específicamente pensados para aquellos que quieran practicar el senderismo, o simplemente caminar y disfrutar del montañoso norte de la isla. Diariamente salen autobuses desde la localidad de San Cristóbal de La Laguna, en las cercanías de Santa Cruz de Tenerife, lugar al que también se puede llegar con transporte público. La cordillera de Anaga está formada por varios picos volcánicos completamente cubiertos de una frondosa y variada vegetación por su ubicación en el extremo norte de la isla, que le confiere un clima más frío y húmedo. Aprovechad la gran cantidad de senderos señalizados para conocer su hermoso litoral rocoso, sus densos bosques, y no olvidéis subir al Pico del Inglés, visitar el Faro de Anaga en el extremo noreste, o conocer alguna de sus pequeñas y pintorescas aldeas, como puede ser el caso de Tagana.

Paisaje volcánico en el Parque Nacional del Teide.
Si en lugar de caminar entre variada y frondosa vegetación, preferís caminar por paisajes más áridos y desérticos, entonces vuestra excursión ha de ser al Parque Nacional del Teide, visita en realidad de carácter casi obligatorio para cualquier visitante de la isla. Situado en el centro de la isla, es desde el año 1954 uno de los Parques Nacionales más grandes de España, y uno de los más visitados. Al igual que en la cordillera de Anaga el territorio está lleno de senderos señalizados para las excursiones de los visitantes, pero que en este caso descubrirán el más que evidente pasado y presente volcánico de la isla y no tanto una impresionante vegetación. Mantos de ceniza, corrientes solidificadas de lava, y una impresionante variedad de materiales y minerales volcánicos de muy diferentes colores y texturas serán los compañeros de viaje, junto con una escasa pero bellísima flora en la que destaca especialmente el tajinaste rojo. Todo ello está principalmente repartido a lo largo de una depresión llamada Las Cañadas, de algo más de 16 kilómetros de longitud, y que tuvo su génesis hace unos tres millones de años durante una fuerte erupción volcánica. Sobra decir que en el centro de este lugar, se encuentra El Teide, el gigante blanco y principal volcán, secundado de otros muchos cráteres antiguos conocidos con el nombre de Pico Viejo (3134 metros, con un cráter de 800 metros de amplitud); la Montaña Blanca (2760 metros), o la Montaña Rajada (2509 metros). El volcán Teide todavía está activo, aunque su última erupción significativa tuvo lugar en el año 1798. Pero por la continua emisión de gases sulfurosos, y por la protección naturalística y científica con que cuenta, la visita a su caldera sólo se puede realizar con un permiso especial. No es el caso de los otros volcanes citados (extintos) y lugares de especial belleza, como el Llano de Ucanca, o los espectaculares Roques de García, y los muchos miradores que aunque también cuentan con lugares de acceso restringido, en general permiten una excursión mucho más accesible. El acceso al Parque Nacional del Teide se puede realizar con las líneas regulares de autobuses 348 y 342, y en el mismo parque existen dos centros de recepción de visitantes, abiertos todos los días del año (excepto el día de Navidad y el 1 de Enero), en el que se pueden conseguir todo tipo de informaciones y mapas para la visita, así como contratar rutas guiadas, o la posibilidad de visitar el Jardín Botánico o hacer uso del telesilla que nos subirá a tan sólo 200 metros de la cumbre del Teide.


Playa de Benijo (Macizo de Anaga)
Si definitivamente la naturaleza y los paisajes no son tu motivación, y lo que buscas es la playa, has de saber que Tenerife está repleta de ellas, y que ellas están repletas de turistas todo el año. Madruga si quieres coger un buen sitio, y elige alguna al sur de la isla si quieres bañarte en las mejores. Quizás las más famosas, y también por ello concurridas, son la Playa de las Américas y la Playa de los Cristianos. La una está junto a la otra, en el extremo sur, y en el lugar más edificado con hoteles e infraestructuras turísticas. Creedme si os digo que no será el lugar más bonito de la isla, pero sí el más cómodo o práctico si sólo buscamos sol, playa y diversión. Característica común de estas playas, y de muchas otras de Tenerife, es que la arena que las cubre a menudo no es la original, negra volcánica, sino fina y blanca, importada desde África. Más al sur todavía, en el verdadero extremo sur de la isla, y muy cercano al Aeropuerto de Tenerife Sur, se puede destacar la llamada “Costa del silencio”, mucho más tranquila y menos masificada que los anteriores lugares, y donde será fácil contratar una tabla de windsurf o lo necesario para cualquier otro deporte acuático, pues es uno de los mejores lugares de la isla por sus vientos perpetuos junto con la zona de El Médano, a escasos kilómetros, un poquito más al este, meca de surfistas que quieren aprovechar el cálido y continuo viento que llega desde las cercanas costas africanas.


Si vuestras inquietudes no están cubiertas con estas proposiciones, o bien por el contrario sois mucho más urbanos, evidentemente el lugar que debéis visitar es la actual capital de la isla: Santa Cruz de Tenerife. Situada al Noreste, la ciudad tomó el nombre de una cruz sagrada que hizo construir en una de sus playas el conquistador Alonso Fernández de Lugo en 1494, momento de su llegada. Hay que explicar que en aquel momento la ciudad prácticamente no existía, pues en realidad era una pequeña población de pescadores que surtía a la cercana población de San Cristóbal de la Laguna, más al centro de la isla, y antigua capital indígena. Pero el desarrollo y crecimiento de aquel pueblecito pesquero fue espectacular desde la conquista de la isla, y desde 1723 la ciudad es el centro administrativo de toda la isla tinerfeña. Su economía sigue estando todavía muy vinculada a su importante puerto, no sólo por su origen pesquero, sino también y sobre todo por su importancia estratégica para viajes trasatlánticos y su gran volumen de mercancías, tanto de importación (ninguna de las islas del archipiélago canario es autosuficiente), como de exportación, principalmente plátanos, hortalizas, y un variado número de frutas tropicales.

La ciudad de Santa Cruz de Tenerife está llena de rincones, calles, museos y tiendas que bien pueden merecer una visita. En el conjunto de la ciudad destaca su arquitectura colonial, mayoritariamente del siglo XIX, que le confiere una cierta unidad y sobre todo un carácter propio. Son edificios repartidos por su centro histórico, blancos, con uso de piedras volcánicas de variados colores y tonos para la decoración en jambas, esquinas, ventanas y torres, y con hermosísimos y elaborados balcones de madera. Aconsejamos callejear por este lugar sin olvidar visitar la Plaza de la Iglesia donde está el elegante  campanario de la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción. Visitad también la Plaza de la Candelaria que se abre a la Plaza de España, uno de los lugares más concurridos de toda la ciudad. Si buscáis compras, la calle del Castillo será vuestro paraíso. Se trata de un eje peatonal completamente repleto de tiendas de todo tipo: desde ropa y moda, hasta objetos y artículos de artesanía, o tiendas específicamente dedicadas a la electrónica.

Arquitectura canaria en San Cristobal de la Laguna.
Los museos y monumentos también abundan en Santa Cruz de Tenerife. Entre los primeros destacan en Museo de laNaturaleza y del Hombre, situado en un antiguo hospital militar de construcción neoclásica, que ha sabido adaptar sus instalaciones. En él hay gran cantidad de elementos interactivos y multimedia dedicados a explicar la génesis, flora y fauna de las islas, pero yo destacaría especialmente su colección de cerámicas, tallas africanas en madera, y por supuesto los restos de la cultura indígena guanche, con algunas momias como objetos más curiosos y destacados. Otro museo interesante puede ser el Museo de Bellas Artes. Lejos de pensar que por su periferia sería un lugar prescindible, hay que saber que el museo contiene una gran cantidad de obras, que en gran parte son préstamos nada menos que de El Museo del Prado de Madrid. Ello explica la presencia de artistas de primerísima línea como José de Ribera. Completan la colección una seleccionada muestra de arte moderno estrictamente canario, y una colección de monedas y armaduras.

Entre las posibles excursiones urbanas por el interior de la isla, quizás la más famosa y aconsejable sea la que tiene como destino la población de La Orotava. Su nombre proviene del antiguo origen indígena, del Reino de Taoro, pero su gran crecimiento tuvo lugar a lo largo del siglo XVI en el que se construyeron la mayoría de sus iglesias y edificios históricos, en su mayoría a través de la inmigración andaluza. Aún así se trata de una de las ciudades antiguas mejor conservadas, no de Tenerife, sino de todas las Canarias. Sus calles son estrechas, se adaptan al terreno, y su relativamente grande centro histórico está repleto de hermosísimas casas de estilo canario. Destaca la Iglesia de la Inmaculada Concepción, con una fachada barroca de aires hispanoamericanos, enmarcada entre sus dos pequeñas torres, y equilibrada y colorida por el uso de materiales volcánicos. Visitad alguna de las viejas mansiones, como por ejemplo la llamada Casa de los Balcones, o la Casa del Turista: sus patios interiores son espectaculares, y no dejéis pasar la ocasión de conocer alguno de sus ricos parques, especialmente el Jardín Victoria, ubicado en un agreste barranco.



Carnaval en Santa Cruz de Tenerife.
Como siempre remarco en este blog, estas ideas son sólo algunas de las más destacadas y habituales opciones y posibilidades que ofrece este destino. Es mucho, muchísimo, lo que se queda en el tintero, y son variadísimas las posibilidades que Tenerife ofrece. Planead un poco vuestro viaje y disfrutad de él. Tenerife es un destino exquisito para irse de viernes a domingo, en cualquier momento, y en cualquier época del año. Eso sí, convendrá saber, que como el resto de Canarias, pero quizás de manera más importante, una visita durante las fiestas de carnaval puede ser interesantísimo, y a la vez complicado. El carnaval canario es el más importante de toda España. También el más diferente y singular, el más sentido y querido, y dentro de Canarias el de Santa Cruz de Tenerife brilla con luz propia. Los precios se dispararán y también el número de visitantes. Si planeáis una visita en esta época planeadlo con tiempo o no encontraréis alojamiento con facilidad. Preparaos también para las continuas aglomeraciones. Recordad que estas fiestas no son fijas en el calendario, sino que se celebran todos los años entre 10 y 14 días antes del Miércoles de Ceniza. Estas fiestas están consideradas como las más importantes de Europa dentro de las celebraciones carnavalescas, sólo por detrás de las de Río de Janeiro y Nueva Orleans. Las fiestas fueron prohibidas durante el régimen dictatorial franquista, pero han vuelto con fuerza y para quedarse: desfiles callejeros, concursos de belleza y de drag Queens, bailes de máscaras… todo en un ambiente muy festivo, musical, muy complejo y elaborado.


Como en todas las entradas de este blog, tampoco quiero despedirme sin hablar un poco de la gastronomía tinerfeña. Los principales platos tradicionales de Tenerife están compartidos con el resto de las Islas Canarias. Es cierto que en las innumerables instalaciones turísticas se está imponiendo el buffet o la comida más europea, pero no tendréis que buscar demasiado para encontrar algunos platos, o algunos restaurantes que os permitan disfrutar de los pescados, las frutas tropicales, el arroz y la patata, que son los ingredientes más habituales de la comida canaria. Probad la Sopa de Pescado, el Puchero Canario, o el Rancho Canario: una combinación de carnes o pescados elaborados en sopas que suelen incluir verduras y legumbres, principalmente garbanzos. Quizás el plato estrella de estos tipos de sopas sea la Ropa Vieja, un guiso de carne con garbanzos, tomate, patata y cebollas. Probad las tapas canarias, y no olvidéis nunca la estrella de todas ellas, las Papas arrugás: patatas cocidas en agua de mar, acompañadas de mojos (salsas) verde y rojo. Como postres encontraréis la gran variedad de frutas propias, con el plátano a la cabeza, higos chumbos, piñas y papayas. Y para finalizar una buena comida, quizás la mejor idea es degustar alguno de las bebidas locales, como puede ser el ron, elaborado con la caña de azúcar local, y al que a menudo se le añade melaza para degustarlo sólo, bien fresquito.




Video promocional de la isla de Tenerife.






IYP

jueves, 13 de diciembre de 2012

Sevilla. La ciudad de la alegría.


Sevilla es hoy una ciudad inmensa en todos los ámbitos. Por su historia bimilenaria. Por haber sido la puerta europea del continente americano. Por reunir algunos de los grandes tesoros españoles en sus museos y en sus arquitecturas. Por haber sido la cuna del Siglo de Oro español. Y por seguir siendo la ciudad de la alegría. Alegría que está presente en sus gentes, en sus calles, en sus plazas, y sobre todo en el modo de entender la vida que tienen los sevillanos.
 
Decoración cerámica de la Plaza de España
Situada a unos 540 kms. al sur de Madrid, Sevilla es la capital administrativa de la Comunidad Autónoma de Andalucía, siendo además su ciudad más grande y poblada. De hecho, con más de 700.000 habitantes es la cuarta ciudad española, tan sólo por detrás de Madrid, Barcelona y Valencia. Para acercarnos a Sevilla desde Madrid contamos con tres opciones. La más barata de ellas es el autobús, del que conviene saber, empleará normalmente entre seis y siete horas de viaje. El tren de alta velocidad es sensiblemente más caro, pero deja el viaje en poco más de dos horas y media. Y por último el avión, cuyas ofertas más baratas a menudo suelen incluir escala en alguna otra ciudad española, y por tanto no ahorraremos tanto tiempo como pensábamos, aunque por supuesto hay vuelos directos. Sólo hay que buscarlos con las principales compañías aéreas.


Sevilla es un destino ideal en el que estar, al menos dos días, tal vez tres, o incluso combinar con algún otro lugar relativamente cercano como podrían ser las ciudades de Cádiz o de Córdoba. Todo dependerá del presupuesto que tengamos, el tiempo, y el transporte que usemos. Sevilla es ideal para conocer otra cara de España, quizás la más típica y tópica, o al menos una de las imágenes nacionales más extendidas fuera del país. Pero sobre todo es una ciudad ideal para pasear tranquilamente por ella, disfrutando de sus características calles y rincones, de sus tapas y aperitivos, de su cultura y ritmos flamencos, de sus bares, y de su patrimonio. Vamos a sugerir aquí algunas ideas, variadas, de las muchas muchas opciones que ofrece la ciudad. 


Catedral de Sevilla con las tradicionales "calesas"
Una de las opciones obligadas en Sevilla es pasear por los distintos barrios que componen su gran centro histórico. Faro o punto de encuentro puede ser el entorno de la Catedral de Sevilla. Construida en un estilo gótico tardío sobre los restos de la antigua mezquita –restos visibles en el llamado Patio de los Naranjos–, es la Catedral más grande de España, y está en lucha continua con Santa Sofía de Estambul (Turquía) por conseguir el título oficioso de la tercera iglesia más grande del mundo, sólo detrás de San Pedro del Vaticano y San Pablo de Londres. Su interior es majestuoso: inmenso, en altura y en anchura con sus cinco naves, y también por los muchos espacios barrocos adosados a lo largo de los siglos. No obstante, el punto más famoso y visible de la Catedral es la Torre Giralda, a la que se puede subir sólo desde el interior de la propia iglesia. La Giralda es el icono de Sevilla. Visible desde casi cualquier punto de la ciudad es hoy el campanario de la Catedral, aunque en realidad se trate del viejo alminar de la mezquita, al que tan sólo se le añadió una pequeña construcción en la parte superior para situar las campanas cristianas. El nombre de Giralda le viene de la escultura –una imagen alegórica de la fé– que está en la parte más elevada, y que en realidad es una veleta que “gira” para indicarnos la dirección del viento. Disfrutaremos desde allí arriba de las mejores vistas de la ciudad.

En el entorno de la Catedral se hallan algunos de los espacios más significativos de Sevilla. Por su lateral norte están algunas de las calles más animadas de bares, restaurantes y tiendas de souvenirs, (Calle de los Alemanes, y calle de Hernando Colón); calle que por cierto nos lleva a su vez hacia la plaza del Ayuntamiento, donde comienza la Calle Sierpes, la más comercial de toda la ciudad. Al fondo de ella se encuentra la confitería – pastelería “La Campana”, que bien puede merecer una visita. 
Volviendo al entorno de la catedral, por su lado sur se extiende una plaza que preside el renacentista edificio del Archivo de Indias. En este lugar se encuentran todos los documentos históricos relativos a la colonización y exploración de América; y suele organizar exposiciones temporales, y de cualquier modo es visitable. A pocos metros, todavía en la misma Plaza, y escondidos detrás de unas espectaculares murallas hechas con gigantescos bloques de piedra, se encuentran los hermosísimos Reales Alcázares de Sevilla. Igualmente visitable, incluye los viejos palacios árabes, otra parte construida y redecorada por los reyes cristianos (estancias mudéjares), otras estancias modernas, y unos espectaculares y grandiosos jardines que incluyen desde un laberinto, a estanques con peces, y grandes parterres y espacios verdes. Quizás sea esta la visita más vistosa de la ciudad, especialmente para todos aquellos visitantes que no hayan tenido la oportunidad de visitar los palacios de la Alhambra en Granada.

Pintoresca calle del Barrio de Santa Cruz.
Si hemos entrado, desagamos nuestros pasos y volvamos a la plaza inicial, compartida por la puerta del Alcazar, el Archivo de Indias y la Catedral. Inmediatamente al norte del Alcázar, en la misma muralla que lo encierra encontrará el visitante un pequeño arco que nos hace entrar en una plaza empedrada, aparentemente sin salida, y decorada con naranjos. Es la Plaza o Patio de Banderas. Sin embargo, en el ángulo opuesto al de entrada (entrada por el oeste, salida por el este), encontrará un pequeño pasadizo, casi oculto, que nos lleva de lleno a uno de los barrios más hermosos de Sevilla: el Barrio de Santa Cruz. Mucho de lo que se ve hoy en el Barrio de Santa Cruz son reconstrucciones; especialmente del siglo XIX; hecho que nos habla de su antigüedad que llega hasta el periodo medieval, pero que ayudan también a mantener un estilo unitario y coherente de los viejos barrio judeomusulmanes sevillanos. Sus calles tienen nombres de los más sugerente, como Calle Agua, o Calle Vida. Estaréis completamente rodados de pequeñísimas calles llenas de tiendas de recuerdos, bares, restaurantes, casas pintadas en todos los colores y patios típicos andaluces. Más vale adentrarse en este barrio con un plano o callejero, pues muchas de estas calles no tienen salida o conducen sólo a plazas o patios. No obstante merece la pena callejear sin un rumbo fijo para conocer rincones ocultos. Una de las opciones que nos permiten salir del barrio –a través de la Plaza de Santa Cruz–, nos llevará a los Jardines de Murillo, abiertos ya a una de las grandes avenidas sevillanas. Y si decidimos seguir las vías del tranvía en dirección sur, encontraremos a pocos metros el edificio de la Real Fábrica de Tabacos, que hace tiempo se convirtió en sede de la Universidad de Sevilla.

Reales Alcázares de Sevilla
Al sur del centro histórico, realmente cerca, a unos 15 minutos a pie, se encuentra otro espacio que merece la pena una visita: el Parque de María Luisa y la Plaza de España. El parque es un regalo personal a Sevilla de la Reina que le da nombre, y en su interior –y alrededores– además de árboles monumentales y centenarios, muchos de ellos americanos por la relación de la ciudad con el nuevo continente, se encuentran magníficos ejemplos de arquitectura romántica que son restos de la Exposición Iberoamericana que se celebró en Sevilla en el año 1929. Muchos de estos antiguos pabellones todavía llevan el nombre del país hispanoamericano que lo construyó. Pero el más bonito de todos los pabellones, recién rehabilitado, es la monumental Plaza de España, foto obligada en la ciudad, y que por su belleza y colorido le da un aspecto casi futurista. Esa fue la misma visión que hizo que George Lucas lo usase como escenario real para grabar imágenes de la última trilogía de Star Wars en él, y recrear allí el palacio de la Reina Amidala. La Plaza de España se construyó en realidad para ser el pabellón de España en la Exposición de 1929, y entre estanques y fuentes se abren bancos de cerámica que recuerdan todas las provincias españolas.


Otra buena visita de Sevilla es el entorno del río Guadalquivir. El río que le dio la vida a la ciudad era el único navegable de España hasta no hace demasiado tiempo, y por esa razón en esta ciudad se situó el puerto principal con el comercio americano; mucho más seguro que uno en plena costa marina; y ello explica la presencia del Archivo de Indias, pero también de la Casa de Contratación. Por su ribera se extienden algunos edificios hermosísimos, como el Palacio de San Telmo situado en la Plaza Puerta de Jerez, donde está el Hotel Alfonso XIII -el más caro de España-, o la cercana Torre del Oro, edificio defensivo de la vieja muralla musulmana de la ciudad reconvertido en Museo Naval. Un poco más al norte, siguiendo la avenida que bordea el río, nos encontraremos con el gran templo taurino: la Real Maestranza, la genial y monumental plaza de toros sevillana, que merece una visita por su belleza, por poder pisar el ruedo, pero también por su interesante museo taurino. 
Muestrario de tapas típicamente sevillanas
Justo al otro lado del río se extiende el Barrio de Triana. Es quizás el más popular de Sevilla, fama merecida y conseguida, probablemente por su ambiente festivo. En su Calle Betis, que bordea el río, encontraréis numerosos bares y locales de ambiente, especialmente durante la noche. Ya sea aquí, o en el centro histórico, la visita a Sevilla no se puede comprender sin una comida o una cena a base de tapas y pinchos típicos sevillanos: no puede faltar el pescaito frito (mezcla de pescados fritos), el buen jamón y aceitunas, chocos o rabas, gambas, y por supuesto gazpacho. No será tampoco mala idea regar todo ello con alguno de los muchos vinos andaluces, como puede ser los finos, los jereces, o los más dulces moscateles

Ello nos puede llevar al ambiente más nocturno y festivo. Sevilla es una de las ciudades españolas en las que se cumple el tópico de que los españoles no dormimos. Tanto en el barrio de Triana, como por prácticamente cualquier lugar del centro histórico se encontrarán numerosos bares y locales de ambiente. Destacan la calle Betis de Triana, el Barrio de Santa Cruz, y la zona situada inmediatamente al este de la catedral (calle Mateos Gago, enfrente a la Giralda), que es el Barrio de San Bartolomé. Pero además de comer y beber, la diversión puede y debe venir acompañada de algún espectáculo flamenco en alguno de los muchos patios y locales que los organizan. Casi todos cobran entrada, aunque se puede encontrar alguno de acceso libre, como puede ser el caso de La Carbonería, que con seguridad no es el mejor de la ciudad, pero sí uno de los de buen ambiente y entrada gratuíta.


Este es sólo un boceto de la ciudad y el ambiente sevillano. A partir de aquí el tiempo de estancia en la ciudad nos puede sugerir otros lugares y otras visitas de entre lo mucho que ofrece Sevilla, como puede ser La Isla de la Cartuja y las zonas de la Exposición Universal de 1992; el parque temático de Isla Mágica; u otras zonas del centro histórico, donde podremos visitar el exquisito Palacio de las Dueñas, la Casa de Pilatos, o el Museo de Bellas Artes de Sevilla, hermoso tanto por el edificio que lo constituye, como por la fantástica colección de pintura barroca que alberga en su interior. Y aún el Hospital de los Venerables o la Iglesia de la Macarena.

Sevilla, y Andalucía en general, es un magnífico destino para conocer parte inequívoca de la diversidad española. Nada allí nos va a recordar o permitir reconocer el ambiente, paisaje, arte, o diferenciación cultural de Cataluña; o de las regiones noroccidentales de España; de las regiones insulares, de las "dos Castillas", y tampoco especialmente a Madrid. Por esta razón creémos que Sevilla en particular, y Andalucía en general (Córdoba, Granada o Cádiz), debe ser una de las visitas casi de carácter obligado si pretendemos conocer la variedad española, visitas que se complementarán por antagonismo perfectamente con otros destinos como Barcelona, San Sebastián, Toledo, Ibiza, Santiago de Compostela, Lanzarote, Cáceres o Segovia, por citar sólo algunos de los destinos interesantes, y completamente diferentes y variados entre sí. 
Conviene saber algunos detalles antes de viajar a Sevilla. En primer lugar que su situación geográfica provoca veranos que pueden ser extremadamente cálidos, con temperatura habituales de más de 40º. Tal vez por esa razón, sea más aconsejable visitarla en Otoño o Primavera, o aún incluso en Invierno, ya que las temperaturas mínimas no suelen estar por debajo de 15º, y llueve poco. Será interesante también saber que la época de Semana Santa (easter) es el momento más preciado y único de la ciudad, con impresionantes procesiones religiosas públicas, lo que convierten a Sevilla en una ciudad dificilmente transitable incluso a pié, y que será el momento más dificil para encontrar alojamiento si no lo preveémos con tiempo. Sucede lo mismo durante el mes de Abril, cuando se celebra la "Feria de Abril", una de las fiestas grandes sevillanas. Aún así, con previsión y organización, cualquier momento del año es excepcional para visitar la hermosa ciudad de Sevilla.



 Video promocional de Sevilla










I.Y.P.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Gran Canaria: una isla, varios mundos...



Creían los griegos de la época de Platón, que en algún lugar del Océano Atlántico se encontraban unas islas que eran algo así como el paraíso. En ellas, los mortales que lo hubiesen merecido en vida, vivirían eternamente y serían recibidos en persona por los propios dioses. Este lugar mitológico era conocido como “las islas afortunadas”. Y ese es el nombre popular que todavía hoy conservan hoy las Islas Canarias. 
Playa y puerto deportivo en el sur de la isla de Gran Canaria.
Gran Canaria es una de las siete islas principales que integran la totalidad del archipiélago canario, o lo que es lo mismo, la Comunidad Autónoma de las Islas Canarias. Este archipiélago está situado frente a la costa noroccidental del continente africano, a la altura de los territorios del Sahara Occidental, y a 1100 kms. de la Península Ibérica. –Lanzarote, que es la isla más cercana a la costa de África, está situada a casi 100 kms. de distancia–. En sus siete islas principales, habitan casi dos millones de personas, en una extensión aproximada de 7500 km2. La isla de Gran Canaria es la tercera más grande del archipiélago, pero la segunda en población, y recibe a lo largo del año una media de 2,5 millones de visitas turísticas. 
Todas y cada una de las Islas Canarias son radicalmente diferentes en su aspecto, a pesar de que todas comparten un origen volcánico. Gran Canaria tiene fama de ser una de las islas más adecuadas para una visita de sol y playa, –en cualquier época del año– y también de ser la isla que más variedad ofrece en sus paisajes, fauna y flora. En sus poco más de 1500 km2 presenta claramente tres zonas muy diferenciadas con otros tantos climas: el norte, menos soleado y más lluvioso; el sur, cálido y soleado; y por último el centro de la isla, que al ser montañoso y bastante elevado, presenta un clima completamente diferente a los anteriores. Pero la gran riqueza de Gran Canaria, además de sus espectaculares playas y sol continuo, es la increíble variedad de paisajes y zonas que encontraremos desplazándonos muy pocos kilómetros.


Casa de Colón en Las Palmas de Gran Canaria
La conexión con las Canarias se puede realizar a través de barco o avión, aunque evidentemente la segunda es la aconsejada para acortar los plazos del largo viaje. En poco más de dos horas, el viajero llegará al único aeropuerto que tiene la Isla de Gran Canaria, en el que operan vuelos de numerosas compañías aéreas españolas, extranjeras, y también compañías low cost. No obstante, ha de saber el viajero que tal vez lo más sencillo será contratar un paquete en una agencia de viajes, y de esta manera solucionar el viaje y el alojamiento; ya que fuera de las principales épocas de vacaciones, Canarias es un destino bastante barato. De cualquier modo, es evidente que también existe la posibilidad de contratar personalmente avión y hotel, y cualquier otro tipo de servicio. 

Una vez en la isla de Gran Canaria las opciones son muchas. Para la comunicación entre las principales ciudades y lugares turísticos existen líneas regulares de autobuses –a los que los canarios llaman “guaguas” –. Pero ha de saber el viajero que para visitar el espectacular interior de la isla, o especialmente algunos lugares de bellísima naturaleza, será más eficaz contar con un coche de alquiler, o mucho más aconsejable, participar en alguna excursión organizada por las empresas de turismo locales, que siempre se publicitan en la totalidad de los alojamientos hosteleros, y con las que podremos descubrir el interior de la isla.

En cualquier época del año, el destino preferido para el baño es el sur de la Isla. La razón es que el sur, al estar al abrigo de las montañas centrales, presenta normalmente días soleados y secos, mientras que en el norte son mucho más probables las lluvias ocasionales. Por esta razón, y sobre todo por sus playas de arenas doradas y aguas tranquilas; la costa sur de Gran Canaria está llena de inmensos hoteles, áreas recreativas, campos de golf, restaurantes, discotecas, y lugares de ocio en general. Junto a Maspalomas nos encontraremos con la famosísima Playa del Inglés, e inmediatamente junto a ella, el espacio protegido de las Dunas de Maspalomas. Si lo que buscamos es un poco más de tranquilidad, y no estar dentro de los grandes circuitos turísticos, una buena opción es la localidad de Puerto de Mogán, localidad mucho más pequeña, menos masificada, pero que ofrece igualmente excepcionales servicios de alojamiento, restauración y diversión. 



Barranco de Fataga, en el interior de la isla
Una visita obligada en Gran Canaria ha de ser la de su capital y ciudad más grande: Las palmas de Gran Canaria. Situada en el extremo norte de la isla, ha ido extendiéndose hacia el istmo de una pequeña península. La ciudad fue fundada en 1478 por los conquistadores españoles con el fin de servir como punto de cabotaje para las conquistas y expediciones africanas y americanas, y con el tiempo se convirtió en uno de los puertos marítimos más importantes. Quizás por esta vocación, los servicios para turistas y visitantes en general siguen siendo extraordinarios.
En su centro histórico nos sorprenderemos con sus calles trazadas regularmente, y con sus arquitecturas que nos recordarán el estilo colonial americano, por sus formas, los estilos y colores. Efectivamente, la relación tan directa entre las Islas Canarias y los países hispanoamericanos, hacen de Las Palmas un antecedente y también a la vez una consecuencia de la cultura urbanística y arquitectónica que se expandía por América entre los siglos XVI y XVIII. Es hermosa su Catedral, pero quizás las visitas más interesantes sean la Casa de Colón, precioso ejemplo de arquitectura típicamente canaria reconvertido en Museo; y sobre todo el Museo Canario, que contiene la colección más extensa relacionada con la historia local y con la cultura indígena guanche. Junto a ello, presenta Las Palmas excepcionales lugares para visitar, como la Plaza de Santa Ana, o la Plaza del Espíritu Santo, así como el centro moderno de la ciudad, que presenta paseos marítimos, y zonas extensas calles y zonas comerciales.

Si la visita a Gran Canaria va a ser extensa o se quiere hacer algo diferente al típico "sol y playa", sin lugar a dudas merecerá la pena alguna visita al interior de la isla, donde encontraréis los lugares más hermosos. Entre las ideas que sugiero está la visita a la población de Arucas, todavía no en el centro de la Isla, sino cerca de la costa norte. La población es relativamente pequeña pero hermosa, rodeada de profundos valles que se adentran en la isla, y extensas plantaciones de plátanos. Ofrece además Arucas la posibilidad de una visita guiada por la fábrica del ron canario más famoso: el Ron Arehucas; y también la posibilidad de subir a una pequeña montaña, en realidad un antiguo volcán, que nos ofrece unas impresionantes vistas no sólo de la población, sino de todo el litoral norte. 

No demasiado lejos, más al Oeste, está la población de Agaete, también asomada a la costa. La población es radicalmente diferente, pues se encuentra en una zona mucho más estéril de la isla, básicamente roca, y sus casas blancas destacan de manera especial. También son rocosas y de arena negra sus playas, y sobre todo merecen la pena los espectaculares acantilados, terriblemente verticales y salvajes. Además, desde Agaete se puede acceder por una tortuosa carretera al Parque de Tamadaba, un lugar increíblemente poblado de pinos autóctonos, que nos parecerá imposible a tan sólo poco más de dos kilómetros. Las vistas son espectaculares.
Bien desde el norte, bien desde el sur; otra de las visitas indispensables es el auténtico centro de la Isla. El destino ha de ser el Pico de las Nieves, llamado así precisamente por la presencia de nieve durante parte del año, a pesar de que en la costa esté a sólo unos 20 ó 30 kms. Desde este lugar, si las nubes lo permiten, se podrá ver nítidamente el volcán Teide, situado en la vecina Isla de Tenerife, y que es el techo de España con 3718 metros. El pico de las Nieves de Gran Canaria, de 1949 metros, está en el centro geográfico de la isla, y para llegar a él disfrutaremos de impresionantes cañones volcánicos –recomiendo encarecidamente el que nos lleva por la población de Fataga–, formaciones rocosas como el Roque Nublo, e incluso antiguas calderas de volcanes. Poblaciones cercanas y hermosas son Tejeda (al norte) y Santa Lucía de Tirajana (más al sur), donde será más que posible, realmente aconsejable, probar la gastronomía local.
Comida típica canaria.
Será buena idea probar las “papas arrugás” (patatas arrugadas) o la “ropa vieja”. Entre sus pescados destaca por su tradición y espectacular preparación la “vieja”, o la elaborada receta de “sancocho”. Tampoco podemos olvidar probar con alguna comida el “mojo picón” o el “mojo verde”, que son unas salsas para acompañar. También el “gofio”, que es una masa hecha a partir de harina de cereales tostados y que está omnipresente en la alimentación canaria. También son buenos y de gran calidad los quesos y quesadas, especialmente los de leche de cabra. Y por último, merece la pena alguno de sus postres, como es el frangollo. Muchos otros están elaborados con la increíble variedad de frutas tropicales como el plátano, la piña, papaya, mango, etc.…, producidas en la isla.

Como siempre, esta entrada al blog es tan sólo una sugerencia repleta de ideas, pero abierta para vuestro interés e interpretación. Gran Canaria ofrece muchos más lugares espectaculares, visitas y actividades que lo sugerido en estas líneas. Destacan sus variadas reservas naturales, marinas, sus poblaciones interiores, por supuesto sus increíbles playas, pero también sus particulares costumbres y tradiciones.
Cualquier época del año es buena época para visitar Gran Canaria, pues su temperatura es constantemente cálida, y sus días son generalmente soleados. La media anual de temperatura se sitúa entre los 18º y los 24º. Las mejores épocas pueden ser Otoño y Primavera, pues en verano hay quizás demasiado turismo, y en invierno podemos estar quizás más expuestos a peor clima, o quizás vientos fríos del Atlántico, aunque lo normal será que nos podamos bañar igualmente. La época más indicada (y masificada) es durante las fiestas de Carnaval, pues en las Islas Canarias se celebran las más vistosas y sentidas de toda España.


 Video promocional de Gran Canaria.









IYP