Como habréis notado en la última semana, el invierno
ya se acerca. O quizás ya está aquí. Tras un otoño más cálido de lo habitual, en los últimos días han
aparecido –por fin– las primeras nieves en prácticamente toda España. La sierra
de Madrid ya luce una silueta blanca, la habitual durante los inviernos, y ello
nos recuerda que la temporada de esquí ya está a la vuelta de la esquina. O lo
que es más interesante para vosotros, es posible esquiar sin salir de la
Comunidad de Madrid.
Pista de esquí en la estación de Navacerrada.
Debéis saber, en primer lugar, que las mejores, más
grandes, y más famosas pistas de esquí de España están situadas en el macizo
montañoso del Pirineo, en nuestro límite natural con Francia y Andorra, y
también en Granada –en pleno corazón de Andalucía por curioso que os pueda
parecer–, pues éste es el lugar donde se encuentra la montaña más alta de la
Península Ibérica; el pico Mulhacén. Pongo a vuestra disposición un link en el
que podréis tener más información sobre éstas (y todas) las pistas de esquí en
España. Las complejas estaciones invernales del Pirineo presentan larguísimas
pistas para disfrutar de la nieve, así como puntos específicos para distintas
modalidades, ya sea esquí de fondo, alpino, snowboard, etc. Lo mismo sucede en
la gran estación de Sierra Nevada –en Granada–, y por ello son los lugares que
entendemos como los más adecuados y acondicionados para esquiar en España. Pero
sin embargo también debéis saber que son muchas más las estaciones y los
lugares que existen para la práctica de los deportes invernales, y que están repartidos
por toda la geografía nacional.
Sin embargo España, no lo olvidéis, es el sur de
Europa. Quiero decir que las condiciones climáticas para que se produzcan
intensas nevadas no son las más adecuadas del continente, o dicho de otra
manera, son las menos favorables. Por esa razón debéis informaros de las
condiciones “reales” de las muchas estaciones de esquí que hay en nuestro país antes
de ir a ellas, y este consejo es especialmente importante en el caso de las
madrileñas, pues dependiendo del clima no pueden garantizar la calidad de la
nieve durante todo el invierno. Podrían estar parcialmente cerradas por falta
de nieve, o completamente cerradas por mala climatología. Un vistazo a la web
de la propia estación invernal puede ser suficiente.
En esta entrada os planteamos la posibilidad de
esquiar en un día, sin grandes viajes al Pirineo (Cataluña o Aragón) o a Sierra
Nevada (Andalucía) y sin demasiadas horas de desplazamiento. Sabed que hasta
tres estaciones de esquí existen en las cercanías de Madrid. Al norte de la
capital, en la sierra que nos separa de la Comunidad Autónoma de Castilla y
León, es donde están situadas todas. La fecha habitual para su apertura al
público suele situarse en la primera semana de Diciembre, siempre que la
cantidad y calidad de la nieve lo permita, y de momento parece que este año no se va a adelantar la fecha (a priori, abrirán sus puertas el día 6 de Diciembre). Es decir, hasta la primera semana de Diciembre, las estaciones de Madrid no estarán abiertas al público.
Pista de esquí y remonte en la estación de la Pinilla.
También debéis tener en cuenta que estas estaciones
madrileñas no son de dimensiones gigantescas pues ni el tamaño ni la altitud de
la propia montaña lo permite; pero sí que podréis practicar los deportes de
invierno con total comodidad y modernidad. Otro dato a tener muy en cuenta, es
que por su cercanía a la ciudad de Madrid la afluencia de deportistas es
bastante elevada, y puede resultar especialmente incómodo los fines de semana y
festivos. Por lo tanto, el consejo, es que en la medida de vuestras
posibilidades acudáis a ellas en días “semanales” (el viernes puede ser un día
fantástico), pues encontraréis menos gente tanto esquiando, como en los
transportes públicos que os llevarán a ellas, que si lo hicieseis un sábado o
un domingo.
La compra del “forfait” o “abono” para esquiar en
cualquier estación española os da derecho a utilizar todas las pistas y
sistemas mecánicos de remontes; pero además os otorga un seguro si sufrís algún
accidente deportivo. ¡Atención!, para poder hacer efectivo este seguro debéis
seguir escrupulosamente las normas y sistemas de prevención y seguridad de cada
estación de esquí, y en cualquier caso, este seguro nunca será efectivo si el
accidente deportivo se produce “fuera de pista” (es decir, fuera de los límites
señalizados de las pistas de esquí), o por incumplimiento de alguna norma de
seguridad. En este caso, la responsabilidad legal y asistencia médica será del
propio esquiador o deportista. Resumiendo, cumplid las normas, porque merece la
pena, y una caída esquiando entra dentro de la más absoluta normalidad. Por
último os quiero informar de que todas las estaciones disponen de servicio de
alquiler de todo el material –incluidas las botas, pero no el resto de la ropa–
necesario para la práctica de los deportes de nieve.
Plano de la estación de la Pinilla.
La Estación de esquí de La Pinilla es la más lejana
de la ciudad de Madrid, pues está situada a unos 125 kms de la capital. Dispone
de 24 pistas señalizadas, de distinta dificultad y longitud, y un total de 13
remontes. En total unos 20 kms. esquiables, siendo su pista más larga de 3,6
kilómetros. Cuenta además con un parque para snowboard que se ha remodelado
hace tan sólo dos años. Se trata de una estación de tamaño
mediano (en el cómputo de las pistas españolas), muy bien señalizada para la
práctica de deportes y con buenas instalaciones. A su favor está el hecho de
que es la que tiene la menor afluencia de público de las tres estaciones
cercanas a Madrid, sencillamente porque es la más lejana a la capital. En su
contra está precisamente esta lejanía, y por ello presenta el acceso más
incómodo con transporte público ya que no presenta una alta frecuencia de
autobuses desde Madrid. Además, para llegar a ella tendréis que combinar dos
autobuses. El primero de ellos, de la compañía Continental Auto (Alsa) os
llevará desde el Intercambiador de la Avenida de América hasta la localidad
segoviana de Riaza en un viaje que dura aproximadamente dos horas. (Las plazas son limitadas. Si estáis completamente seguros de que iréis, comprad el billete al menos con un día de antelación). Una vez en
Riaza, desde la propia estación de autobuses, existe un servicio gratuito de
autobuses que os llevará directamente a la estación de esquí, siempre que hayáis
comprado el “forfait” para el día. Éste se puede comprar en la oficina de
Turismo de Riaza.
Plano de la estación de Navacerrada.
La segunda de las estaciones de esquí cercanas a
Madrid es la Estación de esquí de Navacerrada. Quizás la más emblemática o famosa para los
madrileños. Está situada en la Sierra de Guadarrama, concretamente entre los
puertos de Navacerrada y Cotos. La estación nos presenta casi 11 kilómetros
preparados para esquiar, y repartidos en 16 pistas de distinta longitud y
dificultad; todo ello acompañado de 9 remontes mecánicos para ascender a las
pistas. En conjunto es una estación mucho más modesta que la anterior en cuanto
a tamaño, pero no en cuanto a instalaciones y servicios, que son muy
aceptables. A su favor la cercanía a Madrid, el hecho de que todas sus pistas
estén preparadas para esquí y snowboard, y la facilidad para llegar a ella con
transporte público. En su contra la masiva afluencia de público los fines de
semana y festivos, que genera no sólo masificaciones en las pistas, sino
incluso problemas de tráfico en los accesos a la estación, y tal vez el tamaño
de la estación, que no es suficientemente grande para tanto volumen de
asistencia.
Para llegar hasta la estación de esquí de
Navacerrada tenemos dos opciones de transporte público. La primera de ellas es
el Autobús 691 de la EMT (compañía Larrea) que sale desde el Intercambiador de Moncloa (Isla 2, dársena 21) con una frecuencia de un autobús por hora los
fines de semana, y de dos a la hora (por las mañanas) durante los días de
semana. La otra opción de transporte público, un poquito más lenta, es el tren.
Para llegar a la estación de esquí de Navacerrada con Cercanías Renfe,
deberemos tomar la línea C8b (desde las estaciones de Atocha, Recoletos, Nuevos
Ministerios o Chamartín) hasta la localidad de Cercedilla. Una vez llegado a
Cercedilla, deberemos cambiar al conocido como “Tren de Cotos”, (línea C9) en
realidad una especie de tranvía, que nos transportará los últimos kilómetros
hasta la estación de esquí de Navacerrada en un pintoresco viaje por la sierra.
Plano de la estación de Valdesquí.
La tercera de las estaciones de esquí de la sierra
madrileña es la Estación de esquí de Valdesquí, que está situada a tan sólo 80 kms. de
Madrid, y a muy poca distancia de la de Navacerrada. Situada en la boca de un
valle, sus pistas se reparten por las laderas de cuatro montañas, que convergen
en la zona de servicios centrales de la estación. En total dispone de 20
kilómetros esquiables, repartidos en 27 pistas de diferente dificultad y
longitud, con 15 remontes mecánicos para hacer ascender a los esquiadores.
Presenta además un “snowpark” y un estadio de competición. A su favor presenta,
como Navacerrada, la cercanía a Madrid y la disposición “protegida” del
conjunto de la estación, gracias a su situación en el valle, e incluso una
menor masificación en los días más concurridos. En su contra decir, que de
acuerdo a esquiadores experimentados, algunas de sus pistas situadas a mayor
altitud, pueden resultar difíciles si somos sorprendidos por ventiscas o malas
condiciones ambientales, pues en este caso no se encuentran protegidas de
manera natural por la montaña de las inclemencias del viento.
Para llegar a la estación de esquí de Valdesquí con
transporte público también tenemos las dos opciones de autobús y tren. Si
elegimos la red de Cercanías Renfe, el recorrido es exactamente el mismo que
para ir a Navacerrada. Es decir, desde Madrid tomaremos la línea C8bhasta la
localidad de Cercedilla, donde cambiaremos a la líneaC9 o “Tren de Cotos”, que
en este caso no abandonaremos en Navacerrada, sino que continuaremos en él
hasta el final de su línea (18 kms en total.) en la estación de “Cotos”. Desde
allí, ya tenemos el autobús lanzadera gratuíto para los dos últimos kilómetros hasta las
instalaciones de Valdesquí. Si por el contrario, elegimos el autobús, la línea
es, al igual que para Navacerrada, la 691 de la EMT (Compañía Larrea), que sale
desde el Intercambiador de Moncloa (Isla 2, dársena 21). Desde Madrid hasta
Valdesquí, que es la última parada de la línea, el tiempo aproximado de trayecto
será de 90 minutos. Pero poned atención al comprar el billete o consultar el
horario, pues no todos los autobuses de la línea 691 finalizan en Valdesquí,
sino que algunos finalizan en la localidad de Navacerrada.
Por lo tanto, si os gusta la nieve y los deportes
invernales, aprovechad la posibilidad que os brinda la sierra de Madrid:
esquiar a poca distancia de casa, de una forma bastante cómoda y sencilla, y
con acceso en transporte público. Eso sí, recordad que normalmente las estaciones de esquí madrileñas no abren antes de el día 6 de Diciembre (festivo en toda España) y que es muy importante comprobar
y asegurarse de las condiciones del clima y la calidad de la nieve antes de
asistir. Y tened en cuenta que estas tres estaciones, especialmente
Navacerrada, puede contar con una afluencia de público exageradamente alta.
¡¡Disfrutad del esquí!!
"Tres de Mayo en Madrid", de Goya (Museo del Prado)
El próximo Jueves 2 de Mayo se celebra la
fiesta de la Comunidad Autónoma de Madrid, razón por la cual no sólo ese día,
sino durante toda una semana, se realizan una serie de actos lúdicos,
conciertos, fiestas, y actividades públicas que pueden ser de gran interés.
La celebración del 2 de Mayo quiere recordar
a los madrileños en particular, y a los españoles en general, el levantamiento
del común de los ciudadanos contra las tropas militares francesas. El suceso
ocurría en el año 1808, tras meses de gran incertidumbre política y una
posterior invasión de España por parte de las tropas Napoleónicas, que con la
supuesta intención de atravesar nuestro país para llegar a Portugal, finalmente
generaba la ocupación del territorio nacional. Aquel levantamiento popular
supuso también el principio del fin para el Antiguo Régimen (con un capítulo
inicial en marzo del mismo año con el llamado Motín de Aranjuez), y de manera
mucho más directa el inicio de la Guerra de la Independencia Española, que
finalizaría con la victoria y expulsión de los franceses a mediados de 1814.
Plaza del Dos de Mayo. Barrio de Malasaña.
El detalle distintivo de aquel levantamiento es que “El Dos de Mayo” no fue la rebelión del Estado español a través de
sus ejércitos contra los franceses, sino el de las clases populares de Madrid
contra el invasor, ante la inoperancia y pasividad del gobierno del momento.
Por ejemplo, uno de los capítulos más recordados de aquel día –e inmortalizado
por el genial Goya en una gran pintura– es la llamada “Carga de los Mamelucos”: un enfrentamiento entre militares al
servicio del ejército francés (los mamelucos) y ciudadanos madrileños
prácticamente desarmados, entre los que se contaban en gran número a mujeres;
por ejemplo Clara del Rey, o Manuela Malasaña. Las dos son recordadas todavía
hoy a través de dos calles que llevan su nombre en la capital, aunque
seguramente es mucho más popular la segunda, pues de manera oficiosa da nombre
a todo un barrio, y una zona de ocio nocturno madrileño. Evidentemente la
victoria fue francesa, y además cruel, puesto que se fusiló por decreto militar
a todos los prisioneros civiles que se habían hecho durante el enfrentamiento.
Los fusilamientos tuvieron lugar a lo largo de aquel mismo día, y también al
día siguiente –como nos recuerda también Goya con su “El tres de Mayo”– en el llamado Salón del Prado (hoy Paseo del
Prado) y en los campos de la Moncloa (hoy parte del palacio de la Presidencia
del Gobierno). Allí se contaron por varios centenares a los españoles que
perdieron la vida. Pero con aquella actitud, y este sacrificio, se había
prendido la mecha de la resistencia y el espíritu nacional, y se iniciaba una
dura y lenta guerra de independencia.
Estos acontecimientos del Dos de mayo, por su importancia y trascendencia,
han sido elegidos para ser recordados todos los años durante la celebración de
la festividad de la Comunidad Autónoma de Madrid. En el año 1908, durante las
celebraciones del primer centenario, el entonces rey Alfonso XIII inauguraba un
grupo escultórico de bronce, titulado Los
Héroes del Dos de Mayo que todavía hoy se muestra en la llamada Plaza de la
Lealtad del Paseo del Prado, y al que todavía hoy se ofrece una gran ofrenda
floral cada dos de Mayo. Durante la celebración del segundo centenario, en
2008, se celebraron grandes actos que incluyeron notables recreaciones
teatrales por los distintos lugares de Madrid donde habían sucedido los hechos,
y esta idea se sigue manteniendo, aunque a menor escala, todos los años. Esta
es una de las razones por las que durante la celebración de las fiestas, un
gran número de madrileños se viste con las ropas típicas de 1808 y acude a los
lugares reales en los que se produjeron los levantamientos, enfrentamientos y
fusilamientos: la ciudad de Madrid vuelve entonces por unas horas a la vida y
el espíritu del siglo XIX.
Cartel del FestiMad 2013
Pero además de estos actos espontáneos de los ciudadanos, las instituciones
públicas de la ciudad organizan un gran número de actividades lúdicas, tanto en
la ciudad de Madrid, como en distintas poblaciones de la Comunidad. El programa
completo de actividades los podéis visitar en la propia web de la Comunidad.
El Real Sitio y Villa de Aranjuez, pues éste es su verdadero
nombre, es una de las poblaciones destacables de la Comunidad de Madrid. De
origen antiguo e incierto, las primeras noticias notorias de Aranjuez provienen
de la época de la Reconquista, pues hasta 4 veces hubo de ser conquistada la
ciudad por los musulmanes, y otras tantas veces fue reconquistada por los
cristianos. Desde 1178 la ciudad pasó a formar parte de la España Cristiana de
manera ya definitiva, y con los Reyes Católicos; en el año 1489; en Aranjuez se
modernizó un viejo hospital de la Orden de los Caballeros de Santiago para
convertirlo en Palacio Real. Éste sería el verdadero motor y origen de la
actual población.
En 1561, el Rey Felipe II mandó construir allí un palacio, y
desde entonces aquella población quedó
ligada a la Corona Española y a la historia de la Nación. Allí nacerán y
morirán reyes y reinas; allí se decretarán leyes y acuerdos; allí se firmarán tratados,
como el del 12 de Abril de 1779 por el que España intervino activamente en la
Guerra de Independencia de los Estados Unidos; allí se producirán motines que
harían abdicar a Reyes (Carlos IV a favor de su hijo Fernando VII); o allí se
contagiaría mortalmente, durante una epidemia de cólera, el Rey Alfonso XIII.
Pero por encima de todos estos acontecimientos, fechas, e historias; dos
razones principales hacen de Aranjuez una ciudad conocida y digna de ser
visitada: la villa alberga un Palacio Real con exquisitos y bellísimos
jardines, tal vez los más hermosos de España después de los de la Granja en
Segovia; y todo el conjunto propició la creación del Concierto de Aranjuez, obra del Maestro Rodrigo, y pieza musical de
fama internacional.
Palacio Real de Aranjuez
Aranjuez está situado a unos 46 kms. al sur de Madrid, y su
población y término municipal se extiende a lo largo de la vega del río Tajo.
La presencia del Palacio Real, con sus extensos y elaborados jardines que
secundan y acompañan al río, ha provocado que desde el año 2001 la villa de
Aranjuez tenga el título honorífico de Paisaje Cultural Patrimonio de laHumanidad, otorgado por la UNESCO. Y todo ello hace del conjunto un lugar
fantástico para una visita, y para disfrutar del contacto directo con la
naturaleza.
Para llegar hasta Aranjuez tenemos dos opciones principales
de transporte público. La primera de ellas es el tren. Madrid y Aranjuez se
comunicaron por ferrocarril ya en el año 1851, siendo de los primeros
recorridos de España. Este hecho se debió fundamentalmente a la idea de
facilitar el transporte de frutas, hortalizas y verduras que en gran número se
cultivaban, y que debían ser llevados a los mercados de la capital. Vestigio de
aquella época, es el turístico Tren de la fresa. Pero en la actualidad, la
realidad es muy distinta. Aranjuez está comunicado con Madrid a través de la
Red de Cercanías, concretamente en la línea C3. La frecuencia de trenes es
altísima de lunes a viernes, y especialmente en las horas punta, con un tren
cada 10-15 minutos. En las horas valle, y durante los fines de semana, la frecuencia
desciende hasta un tren cada media hora aproximadamente, lo que sigue haciendo
de este transporte una magnífica opción. La línea C3, con dirección a Aranjuez,
se puede tomar desde Madrid en las estaciones de Chamartín, Nuevos Ministerios,
Sol, y Atocha-Cercanías, y realiza el trayecto en un tiempo estimado entre 45 y
50 minutos.
La otra opción de transporte público es el autobús. Dos
líneas hacen el recorrido entre la capital y Aranjuez. La primera de ellas es
la línea 419, gestionada por la empresa Samar, y que con salida en la EstaciónSur nos llevará a nuestro destino. Hemos de prestar atención, pues la línea del
autobús no finaliza en Aranjuez, sino que continúa hasta la población de
Quintanar de la Orden. La otra opción en autobús es la línea 423, gestionada
por la empresa AISA. Realiza alguna parada intermedia más que la opción
anterior, pero por el contrario, sí finaliza en Aranjuez, sin opción por lo
tanto de equivocarse de parada. En cualquiera de los dos casos, y teniendo
siempre en cuenta que se está a merced del tráfico existente en la carretera,
el tiempo estimado para el viaje es de aproximadamente una hora.
Plaza de Toros de Aranjuez
Una vez llegados a Aranjuez, las opciones que se nos ofrecen
son varias. Tendremos la oportunidad de realizar alguna de las rutas a pié que
se ofrecen desde la oficina de turismo, ya sean por la ciudad, o de las
señalizadas por las inmediaciones de la población. Existe también la
posibilidad de realizar travesías en barco por el río Tajo, o incluso de
alquilar una piragua y practicar deporte sobre el mismo río, información que
nos facilitarán en la Oficina Municipal de Turismo. Y además de todas estas
opciones con las que disfrutar de la naturaleza, tendremos los principales
reclamos turísticos de la ciudad: la visita al Museo Taurino, y la visita al
Palacio Real y jardines.
El Museo Taurino de Aranjuez está situado en la propia plaza
de toros, y ésta es una de las más interesantes de España. Fue mandada
construir e inaugurada por el rey Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma en
1797, aunque hubo de ser reconstruida parcialmente en 1829. El edificio es en
la actualidad Monumento Histórico Artístico, lleva más de 200 años en uso; y es
además una de las pocas plazas de toros que quedan en pie en todo el país desde
del siglo XVIII. Aunque desde el exterior no os parezca espectacular, por su
fachada sobria y sencilla, el interior os sorprenderá por su riqueza y belleza.
Si os gusta la tauromaquia, o sentís curiosidad por conocerla, es una de las
mejores opciones que hay en la Comunidad de Madrid. Las visitas son guiadas,
excepto los miércoles, de 11.00 a 13.00 horas, en que son libres y gratuitas.
Jardines del Palacio Real de Aranjuez
La otra gran visita de Aranjuez, quizás inexcusable, es el
Palacio Real. Situado en la convergencia de los ríos Tajo y Jarama, su historia
arranca en la época de los Reyes Católicos, aunque las principales obras reales
que hoy podemos contemplar responden a la época de Felipe II, quien envió a trabajar
a Aranjuez a los arquitectos más importantes del momento (Juan de Herrera y
Juan Bautista de Toledo), y de la época de Fernando VI, y aún todavía algunos
añadidos en época de Carlos III. Sin embargo, la actual decoración y
disposición de las habitaciones todavía es la del siglo XVIII, época en la que
el palacio vivió su mayor esplendor.
A destacar durante la visita varias ideas y espacios. En la
planta de palacio se encuentra el llamado “Museo
de la vida en Palacio”, en el que se atesoran curiosas piezas de la vida
cotidiana de los Reyes. Destacan además el llamado Gabinete de Porcelana, y el Salón
de los Espejos. Se aconseja fehacientemente pasear por los jardines,
especialmente el jardín llamado “La Isla”,
que nos llevará por la orilla del río Tajo hacia una “ría” que nos separará de
tierra firme, y donde todo el conjunto está ricamente decorado con fuentes
renacentistas y barrocas, casi todas traídas desde Italia. Estos jardines son
los más trabajados y elaborados de todo el país, junto con los del palacio
segoviano de La Granja, si bien hay que decir que éstos de Aranjuez son más
antiguos y únicos de la dinastía de los Austrias.
Museo de Falúas Reales
Otro espacio destacado es la conocida como Real Casa del
Labrador. Este lugar responde a las ampliaciones del siglo XVIII llevado a cabo
por la nueva dinastía (y aún actual) de los Borbones. A destacar aquí el
extenso “Jardín del Príncipe”, con
obras espectaculares como las propias puertas de acceso, la fuente de Apolo, o
el estanque, y por supuesto la propia Casa del Príncipe, diseño del arquitecto
Juan de Villanueva, autor de innumerables obras por Madrid, incluido el
edificio del Museo del Prado. Por último, quiero destacar también un tercer espacio en
esta visita, que es el Museo de Falúas Reales. Está situado en el jardín, y es
la colección más espectacular de España de pequeños barcos y embarcaciones que
han usado a lo largo de los siglos los Reyes de España.
La visita al Palacio Real de Aranjuez ha de realizarse con
tiempo y calma por el propio tamaño del edificio y sus jardines, así como por
la distancia entre los museos y lugares visitables. Tened en cuenta, además,
que los horarios de visita varían a lo largo del año, en función de las horas
solares, por lo que es conveniente y aconsejable un vistazo a la web de
Patrimonio Nacional para asegurarnos de los horarios cuando estemos programando
una visita. Y por último, sabed que podéis pagar la entrada sólo de aquello que
queréis visitar, lo cual es mucho más conveniente. Es decir, la entrada a pagar
se puede seleccionar de una larga lista, algo complicada en ocasiones, donde
nos darán las distintas opciones de visitas: sólo palacio, palacio y jardines;
palacio, jardines y museos; también al Casa del Labrador, etc…
La sierra de Madrid es un lugar casi mitológico para los madrileños. Algo así como el Hades para los griegos, el Valhalla para los pueblos nórdicos, el Edén de la Biblia, el Aaru para los egipcios, o una victoria en el Bernabéu para los seguidores del Atlético de Madrid… Bromas aparte, la Sierra de Madrid tiene bien merecido esta admiración porque es un verdadero lujo a muy poca distancia de la capital. Su exuberante naturaleza y su riqueza en flora y fauna la convierten en un maravilloso –y cercano– destino para disfrutar de una jornada en plena naturaleza.
Los destinos pueden ser muchos y muy variados. Y eso la hace aún más grande. Desde el extremo norte al que proponemos la visita de hoy, a su zona más occidental la variedad de paisajes es notable. Entendedme bien, no estamos hablando de un cambio como del Amazonas al Kalahari, pero en tan pocos kilómetros podemos encontrar lugares ciertamente diferentes como la Pedriza, los Siete Picos, la Herrería, Cercedilla o la Fuenfría, muchos de ellos protegidos por diferentes leyes y tipologías jurídicas. Todos ellos están situados en esa cadena montañosa que separa la Comunidad de Madrid de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, y todos ellos repartidos por la Sierra. O en realidad sierras, porque aunque todos los madrileños se refieren a ella como si una sola fuese, y en cierto modo así es, la realidad es que son varias las estribaciones concatenadas que dan forma a este relieve que nos separa y a la vez nos acerca a la meseta castellana: Guadarrama, Somosierra, el Rincón, los Porrones, Cuerda larga… son sólo algunos de los nombres específicos de los distintos accidentes de estos parajes. Y repartidos entre ellas nos encontraremos estaciones de sky, enormes reservas hídricas, y una inmensa cantidad de pueblos, muchos de los cuales han sabido mantener su aspecto casi de aldea a pesar del crecimiento de su población, o de las invasiones dominicales por parte de los capitalinos. Éste es el caso de Buitrago del Lozoya.
En la propuesta de hoy nos vamos al norte de la Comunidad de Madrid, precisamente a la confluencia de las sierras de Guadarrama, Somosierra y del Rincón, entre las que discurre encajonado el río Lozoya. Justo en el lugar por el que circula la Autovía A1, en dirección Burgos, se encuentra la localidad de Buitrago en un hermoso paisaje típico de montaña, rodeada de plena naturaleza, y que además alberga algunos importantes tesoros en su pequeño recinto urbano. Por ejemplo un castillo, un discreto museo con una importante colección de cerámicas del mismísimo Pablo Picasso, o el único conjunto de murallas conservado en su totalidad en toda la Comunidad de Madrid. Buitrago está situado sólo a 75 kms de Madrid en dirección norte. El transporte público que nos acercará en algo más de una hora es la línea 191 deautobuses interurbanos, que se debe tomar en el Intercambiador de Plaza de Castilla(Nivel 1 - isla 3 dársena 36).
No esperéis encontrar una gran población, sino el sabor propio de un pequeño pueblo de montaña, nunca olvidado, pero siempre escondido. Es Buitrago del Lozoya un lugar ideal también para iniciar un sencillo paseo por la montaña, con muchas rutas de senderismo o hiking, y además de muy fácil recorrido la mayoría de ellas, por lo que cualquiera puede animarse a realizarlas. Eso sí, conviene no olvidar que estamos en plena montaña, y por ello será muy conveniente pensar en el frío dependiendo de la época del año, en la nieve, y en definitiva el clima de montaña al que nos vamos a exponer.
Buitrago tuvo posiblemente un origen muy antiguo, quizás incluso en época romana por algunas noticias indirectas que se conservan. Pero la realidad es que ningún resto arqueológico o histórico fiable lo ha confirmado todavía. La población entra de lleno en la historia en tiempos de Alfonso VI, durante el desarrollo de laReconquista, y debido a su gran valor estratégico como paso de montaña que aún sigue siendo hoy en día. Desde este momento, y durante más de cinco siglos, Buitrago fue la población principal y casa solariega de un señorío que administró no sólo la propia población, sino también unos inmensos territorios circundantes. Fruto de todo aquel periodo y estatus social vigente hasta el siglo XIX, la población conserva todavía un aspecto urbano muy especial, en el que se puede leer sin dificultad la formación, el crecimiento, y la historia de la villa. En la parte más alta de todo Buitrago se encuentra la zona más antigua de la ciudad. Es lógico, como lugar militarizado que fue durante la reconquista. Todo ello rodeado de muralla, bajo cuya protección se crearon los dos antiguos barrios, uno hacia el sur, y otro hacia el norte, oprimido también por el río Lozoya. En el interior de este espacio se conserva sólo una de las varias iglesias medievales, concretamente la Iglesia de Santa María del Castillo, fundada por Don Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, personaje destacado e influyente que residió en la población. También a él se debió la construcción de un palacio de recreo, conocido popularmente como “la casa del bosque”, y que como su propio nombre indica estaba un poco más alejado de la ciudad (unos 2 kms), conformando precisamente un área estiva dedicada a la caza y al relax. Algunos restos de aquel lugar, destruido prácticamente por completo, aún son visibles, y de hecho una de las rutas de senderismo señalizadas pasan justo a su lado.
Evidentemente también en pleno centro histórico; y como es norma militar más concretamente en uno de los ángulos del recinto amurallado; se encuentra el castillo de Buitrago del Lozoya. Se trata de un edificio militar principalmente realizado durante el siglo XV, ruinoso en parte, y que responde a una planta rectangular con gran patio de armas en su interior, y un total de siete torres –todas diferentes entre sí– de defensa, además de foso. Popularmente es llamado “alcazar” más que castillo, y ello nos recuerda su gran influencia o inspiración en la arquitectura árabe. En el interior, visitable, todavía se conservan algunas de las viejas estancias que tuvieron un uso ya más palaciego que militar. Por ellas pasearon personajes históricos como Juana la Beltraneja, quien osó disputarle el trono a su tía Isabel la Católica.
Precisamente tras este periodo histórico, tras la unificación de España, Buitrago entró en cierta decadencia. Y esa es la principal razón que ha permitido llegar a nuestros días semejante conjunto histórico-artístico en buenas condiciones. Sólo durante el episodio de la invasión francesa Buitrago volvió vivir momentos históricos, para regresar a la quietud que lo ha caracterizado hasta nuestros días. Pero precisamente la invasión y ocupación Napoleónica propició el último cambio importante en la ciudad: un devastador incendio destruyó gran parte de la población intramuros, y paradójicamente a la vez ayudó a conservar el viejo entramado urbano tal y como lo conocemos hoy en día.
Además de la riqueza histórica, monumental, y la belleza natural del paraje en que se ubica, Buitrago del Lozoya merece una visita por otra importante razón: su Museo Picasso. La historia de cómo llegaron a esta pequeña población una ingente cantidad de obras del genial pintor malagueño es cuanto menos, curiosa. Eugenio Arias Herránz fue barbero y gran amigo de Picasso. Tras años de relaciones y residencia de ambos en Francia, el barbero había ido juntando una importante cantidad de obras que finalmente fueron donadas a la Comunidad de Madrid en 1982. Tres años más tarde, y como era deseo de Eugenio Arias, natural de Buitrago, en el Ayuntamiento de la población se adecuaba y acondicionaba un espacio en el que desde entonces se muestran las 65 obras en cuestión, una colección compuesta por cerámicas, litografías, dibujos, carteles… e incluso el único pirograbado que se conoce atribuible a Picasso: una hermosa caja en la que el barbero guardaba a diario sus instrumentos de trabajo, y que como la mayoría de obras tiene la tauromaquia como principal tema decorativo. La noticia más hermosa, es que la entrada es gratuita, y quizás este argumento es ya razón suficiente para animarse a visitar Buitrago.
La otra gran motivación para conocer este lugar es la propia montaña. La cantidad de rutas o caminos de montaña que pasan por la población es notable, pero desde aquí queremos animaros a realizar alguna de las que nacen y finalizan en el mismo Buitrago, que son de una gran facilidad, y están por tanto adecuadas a todos los públicos en cuanto a la dificultad se refiere. Por ejemplo, una de las más cómodas y sencillas es la que nos lleva hasta las ruinas del viejo palacio de los señores de Osuna, a través de un paraje conocido como “El bosque”, y que hace algunos siglos era la dehesa y área de recreo de esta familia nobiliaria. La ruta no es circular, sino que la realizaremos por un camino que posteriormente tendremos que desandar para regresar al punto de partida. La ruta es popularmente conocida como la Ruta de la casa del bosque, y en total suma aproximadamente unos 4 kilómetros. Justo a la salida de Buitrago tendremos la parte más complicada, con una pronunciada subida que sin embargo sólo durará unos pocos metros. Luego nos enfrentaríamos a una pequeña valla que habremos de saltar para seguir por el sendero, y posteriormente toda la ruta transcurre serenamente sin grandes subidas ni bajadas, siempre en paralelo al río por su vereda norte. Justo cuando lleguemos a la altura de la vieja casa, ruinosa, será el momento de regresar al punto de partida.
Otras opciones serían realizar alguna de las rutas circulares. Por ejemplo la Ruta de los Canchos de Buitrago, de aproximadamente 12 kilómetros. Básicamente es el inicio de la ruta anterior, pero continuando por el mismo sendero al llegar a los restos del palacio, hasta que varios kilómetros después comencemos a girar primero hacia el norte, después hacia el este, para acabar regresando al punto de partida. Esta ruta presenta un par de inconvenientes como son la ya citada valla en la ruta anterior, pero también un par de alambradas que habrá que sortear, así como un pequeño tramo en el que el sendero prácticamente se pierde en el bosque, teniendo por tanto queusar nuestra propia orientación. Aún así es sencilla, aconsejable, y de fácil recorrido. Otra opción de vereda circular es la llamada Ruta del embalse de Puentes Viejas. A diferencia de las anteriores, saldremos de Buitrago por el sur en lugar de por el norte, para adentrarnos en un gran bosque de pinos que se extiende en este caso al sur del río. La ruta acumula casi 20 kilómetros, y además está continuamente marcada por pequeñas subidas y bajadas, no demasiado importantes, pero que por número hacen de esta ruta la más compleja. El recorrido es circular por senderos perfectamente habilitados y sin ningún tipo de incidencia, que da la vuelta al llegar al muro de contención de la pequeña presa que le da nombre. Podemos ir o venir indistintamente por los senderos más cercanos o más alejados al propio río. Por último, y para los más atrevidos, proponemos la Ruta del Embalse de Riosequillo. En este caso la ruta tiene un poco más de dificultad en sus 18 kilómetros, básicamente por enfrentarnos a mayores y más prolongados desniveles, y porque parte de los senderos están en mal estado, con mucha piedra suelta, y a menudo mojados. La ruta es circular y parte en esta ocasión hacia por el este de Buitrago hacia la pequeña población de Pinilla de Buitrago, para posteriormente ir girando hacia el sur primero, hacia el oeste después, para ir tomando el camino de regreso. Precisamente durante el regreso nos acercaremos mucho más al embalse que da nombre a la ruta, o al menos tendremos esa ocasión, porque en realidad son multitud los caminos que se nos irán abriendo, y por los que nos orientaremos con facilidad.
En realidad las opciones de rutas o paseos son casi infinitas. Basta buscarse un poco de información en alguna de las muchas webs dedicadas a ello, o en alguna de las asociaciones madrileñas o nacionales. Pero por encima de todo conviene tener clarísima una cuestión: Buitrago del Lozoya está a algo más de 900 metros de altitud, razón por la cual el invierno es complejo y duro, con cierta facilidad para la presencia de nieve. Descartad cualquier opción con estas condiciones, y de cualquier modo informaros del tiempo siempre antes. Y por la misma razón, pero contrarias condiciones, en verano el sol suele ser duro y directo, y no todas las opciones nos ofrecen demasiada sombra ni posibilidad de agua potable. Usad la lógica, y sobre todo sed precavidos. Serán los dos mejores consejos para disfrutar de la montaña, en Buitrago, y en cualquier otra parte.
Video de promoción turística de Buitrago de Lozoya.